el reverso del día
Un japonés emigra a Galicia para aprender cocina
La Voz de Galicia, , 18-04-2008Shuichiro, que se hace llamar Manolo, hace prácticas con el objetivo de abrir un restaurante gallego en Tokio
Shuichiro, que se hace llamar Manolo, hace prácticas con el objetivo de abrir un restaurante gallego en Tokio
En la montaña sobre la que se asienta Matsumoto, una ciudad ubicada a tres horas en coche de Tokio, hay una pequeña huerta en la que crecen berzas y grelos. La finca es de Shuichiro, un joven cocinero nipón que hace unos años abandonó Japón para trabajar en Barcelona a las órdenes de Carmen Ruscalleda.
Pero quería descubrir todos los secretos de la cocina atlántica y emprendió un viaje iniciático por los sabores de lugares como Madrid, Córdoba, Valencia, San Sebastián y Galicia.
Aquí, en el país de ese agua de fuego que llaman orujo, su paladar quedó prendado del sabor de la empanada, del pan y del lacón con grelos. La atracción fue tal que en junio del año pasado comenzó a trabajar en el restaurante La Estación de Cambre para llegar a convertirse en todo un chef galaico y hacer realidad su sueño: abrir un restaurante gallego en Tokio. «Ahora solo hay un par de ellos, pero son bares de tapas», explica.
Pero Shuichiro, que en Galicia, para que lo entiendan, firma hasta los pedidos como Manolo, no solo aprende de los cocineros Beatriz Sotelo y Juan Crujeiras. También de Digna Lista, la madre de este último, que ayer lo invitó a su cocina en Cerceda para enseñarle cómo se hacen las filloas.
A Manolo le gustaría vivir en el país del sol naciente como aquí, en la tierra de la lluvia creciente, porque, comenta, «los gallegos primero viven y luego trabajan. Nosotros primero trabajamos y luego vivimos». Tiene ya todo calculado. En el huerto nipón que cuidan sus padres planta los ingredientes que luego serán imprescindibles para sus platos. «El pimiento de Herbón no crece ? – comenta – y por eso hay que buscar una buena tierra en la que pueda crecer».
Como aún tiene que aprender a amasar pan, su mujer, pianista de jazz, ha venido a hacerle compañía a Cambre. Trabajará en el procesado de algas. Por ahora parece no echar de menos Japón. Al fin y al cabo, en Galicia también se usan palillos, pero para comer el pulpo.
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