Salvadoreño: ¿de dónde eres?
La Prensa Gráfica, , 16-04-2008Pero, ¿qué significa estar lejos de nuestro hogar El Salvador? Estar tan distante, ¿es motivo para olvidarnos de nuestras costumbres, tradiciones o de los problemas de la patria? Estar fuera de la tierra cuscatleca va más allá de extrañar el aroma a café molido. Muchos salvadoreños y salvadoreñas, nos vemos en la dura y difícil decisión de salir del país, para encontrar trabajo y mejores condiciones de vida. Pero sea cual sea la causa, una cosa es segura: somos salvadoreños en el exterior y tenemos una gran responsabilidad.
¿Qué significa estar lejos de El Salvador? ¿Qué responsabilidad cargamos los salvadoreños en el exterior? Estas preguntas tienen una respuesta común: debemos ser mejores de lo que fuimos en el territorio nacional, porque nos convertimos en embajadores de la patria y debemos leer más y estar enterados de los acontecimientos nacionales, aunque haya algunos queriendo olvidar sus raíces, los habitantes del país en el que estemos viviendo, recordarán de donde somos.
No caigamos en el error de decir que somos salvadoreños sin sentirlo, sin estar orgullosos y sin saber de donde venimos, al no conocer a la perfección y como se debe, nuestra cultura.
Mis motivos de migración fueron de estudios universitarios en Ciencia Política, carrera inexistente en las universidades salvadoreñas. En El Salvador, creí conocer nuestras comidas y bebidas típicas, historia, tradiciones, problemáticas sociales, etc. Sin embargo, en mi experiencia como salvadoreño en el exterior, me doy cuenta de que no las conocía de la manera que debía. Me he enfrentado a toda clase de preguntas sobre nuestro país: ¿Qué son las pandillas? ¿qué posición tomó tu país ante el reciente conflicto Venezuela – Colombia – Ecuador? Sobre aspectos sociales actuales y otras como: ¿Cuál es la bebida típica? ¿Cómo se elabora? ¿Cuántos sitios arqueológicos existen? ¿Qué significan los nombres de algunas localidades?
Por eso he tenido que leer cada vez más sobre mi país y lo hago con mucho entusiasmo, pues lo conozco cada día más y al mismo tiempo me permite sacar mi patriotismo en todo su esplendor, poniendo en alto el nombre de mi querido terruño.
Es lamentable como a algunos salvadoreños el patriotismo les brota efímeramente cada 15 de septiembre, cuando ese sentimiento de amor a la nación se debiera sentir estando dentro del país, y de manera consciente y permanente En lo personal, puedo decir que soy orgullosamente salvadoreño, dentro y fuera de las fronteras nacionales. Vivir en El Salvador y no sentirse orgulloso de ser salvadoreño es como ir por la vida y no darse cuenta del amor de Dios. Es estar muerto en vida.
Aprendamos a amar y saber qué es lo que poseemos sin perderlo y así llevarle la contraria a la frase que ya conocemos.
Con malos o buenos gobernantes, con montañas nevadas o sin ellas, valoremos lo que tenemos y pongamos nuestro grano de arena para mejorar todo aquello que sabemos está mal.
Termino haciendo una alusión a la campaña que realiza el Ministerio de Turismo, con mi perspectiva de salvadoreño en el exterior: ¿Cómo puedes decir que allí no hay nada? Es tu tierra… conozcamos y valoremos como se debe a nuestro querido El Salvador.
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