El acusado del crimen de Mollet asume la autoría y aparta a su hijo

El Mundo, XIANA SICCARDI, 15-04-2008

Dice que disparó sin intención de matar a nadie de la otra familia gitana Alfonso Jiménez se mostró ayer arrepentido y asumió toda la responsabilidad en la muerte de Miguel Amador Campos, un joven de etnia gitana que falleció de un tiro en la cabeza en octubre de 2005 en Mollet del Vallès (Barcelona), en el transcurso de lo que se intuía como el inicio de una monumental reyerta entre dos clanes, los Jiménez y los Campos.


De esta manera Alfonso Jiménez padre exculpaba a su hijo, también llamado Alfonso – alias Petete – de toda responsabilidad en el crimen, ya que padre e hijo están sentados desde ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Barcelona. La Fiscalía solicita para cada uno de ellos 17 años de prisión por un delito de asesinato.


Todo comenzó como respuesta a un supuesto maltrato que sufrió Julia, una joven de la familia Campos que vivía en el domicilio de los Jiménez, y que era pareja de uno de sus hijos. Al parecer, la chica fue agredida en varias ocasiones, por lo que ambas familias pactaron su regreso al domicilio de la familia. Pero su retorno no se produjo.


Es por ello que unos 15 miembros de la familia de la joven acudieron aquella noche a la casa de Alfonso Jiménez, para recuperarla, armados con palos y navajas, diciendo a los dos acusados que bajaran a la calle, junto al número 10 de la calle Pau Vila de la población, donde vivía el clan de los Jiménez. Padre e hijo se escondieron cada uno junto a una de las ventanas y comenzaron los disparos. No se sabe a ciencia cierta quién de los dos disparó a la víctima, por lo que el fiscal consideró que ambos debían estar imputados y enfrentarse a una misma pena. Solicita, también, una indemnización de 180.000 euros para los padres de la víctima y de 40.000 para su hermano.


Alfonso Jiménez padre explicó ayer al jurado que en aquel momento estaba «muy nervioso», y que su única intención era la de proteger a su familia. Cogió su escopeta – tenía licencia desde hacía 35 años para usar armas de fuego, que empleaba para cazar – , y dijo que disparó «al aire» para disuadir a la otra familia para que se marchara del lugar, ya que aseguró que dos de los hombres llevaban pistolas. Según su versión, tuvo la mala fortuna de que la bala impactó en la cabeza de Miguel Campos, que falleció al instante.


La Fiscalía mantiene que, aunque primero fue él quien disparó, luego fue su hijo quien le «arrebató» el arma y comenzó a dar un número indeterminado de disparos contra el grupo que aguardaba en la calle, de forma «inesperada y sorpresiva», para «asegurar la acción iniciada por su padre». Durante su declaración, Alfonso Jiménez padre dijo estar arrepentido de lo ocurrido y que su intención no era la de matar a nadie. Su hijo, por su parte, añadió que no usó la escopeta, y que lo único que hizo fue intentar «calmar» a su padre.


Los miembros de la familia Campos huyeron, igual que la familia Jiménez, que se llevó a Julia. La joven fue rescatada en enero de 2006.

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