El Gobierno rumano fracasa al intentar repatriar mano de obra desde España
El Mundo, , 13-04-2008El colectivo de rumanos residentes en Castellón quiere permanecer en España. Ni la preocupante y anunciada crisis económica, ni sus primeras consecuencias en el sector de la construcción asustan a los ciudadanos del Este. La colonia más amplia de inmigrantes, localizada en la provincia de la industria cerámica, rechazó ayer las ofertas de empleo de su Gobierno para regresar a su país, fundamentalmente porque desconfían de la Administración. De poco sirvió la presencia del cónsul en Castellón, Livio Popa, en el foro de empleo organizado por el Gobierno rumano.
Ni Popa ni los representantes del Ministerio de Empleo rumanos convencieron a sus compatriotas. Los inmigrantes del Este sospechan que los sueldos de 1.000 euros prometidos son sólo falsas esperanzas y que, en realidad, los salarios no superarán los 300 euros, «como se paga en la actualidad». El foro de empleo organizado este fin de semana en el recinto de La Pérgola no ha gustado a los miles de ciudadanos extranjeros que decidieron pasarse ayer por él. Pese al éxito de asistencia, la respuesta esperada por el Gobierno rumano no llegó y, al igual que sucediese en la cita que tuvo lugar hace unos meses en Italia, la mayoría de los asistentes mostró su rechazo a la propuesta estatal de trabajar en el boom de la construcción surgido en el país balcánico.
El anuncio de la oferta de alrededor de 10.000 empleos atrajo muchas miradas, aunque pocos pasos hacia delante. La comidilla por el recinto durante toda la jornada era clara: sueldos bajos para el nivel de vida de Rumanía. «Se nos dijo que los salarios iban a ser similares a los de España y no es cierto», lamentaban entre otros Georgi y Valentín.
A pesar de que en muy pocos de los puestos de información se abordaba con claridad el tema de salarios, en una de las empresas constructoras ya se prometían «entre 600 y 1.000 euros». Una cifra que no sólo no convenció, sino que ni siquiera «es creíble». La desconfianza de los rumanos hacia un Gobierno «corrupto» – en el que «hay que sobornar incluso a la Policía y a los médicos», lamentan – les hace sospechar que «el sueldo real no superará los 200 euros, como lo que se paga en la actualidad», afirma Petre, de 39 años.
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