Entrevista | josé luis lalueza
«Atribuir conductas negativas a todo un colectivo es típico del racismo»
La Voz de Galicia, , 09-04-2008Tras años de estudio, este psicólogo cree en una integración que no degrada los barrios
Tras años de estudio, este psicólogo cree en una integración que no degrada los barrios
Jose Luis Lalueza conoce a la perfección los procesos de integración en barrios barceloneses como San Cosme, Gracia o Cantunis, y está al tanto de lo que ocurre ahora con O Vao y Penamoa. En 1994, este psicólogo comenzó a investigar las diferencias culturales del desarrollo en distintos grupos sociales y desde entonces centra su estudio, y el del grupo de la Universidad Autónoma de Barcelona que coordina, en uno de ellos: el de los gitanos.
- ¿Cuándo se originan los problemas con este colectivo?
- Históricamente, los gitanos siempre han sido diferentes. Se han encontrado con restricciones en el comercio legal y se han introducido en el contrabando, pero nunca lo han considerado inmoral. A esto se une el hecho de que ellos tienen leyes propias y las del Estado les son ajenas: siempre se han considerado impuestos a ellas. A partir de los años noventa, las familias se desmarcan del comercio de las drogas porque saben que está acabando con ellos. En este punto tiene mucho que ver la llegada de las iglesias evangélicas neopentecostales que provoca estos cambios de actitudes.
- ¿Cuál es ahora la situación de las comunidades gitanas?
- Podemos hablar de dos tipos de familias: las que se han desligado de estas actividades, llevan a sus hijos a la escuela y han conseguido estabilizarse en la sociedad actual, y las que aún no se han introducido en las formas de trabajo modernas, y el mundo payo con el que se relacionan es marginal, sobre todo traficantes y consumidores.
- ¿Dónde puede estar el origen del rechazo a este colectivo?
- Hay que diferenciar entre una reacción ante familias que viven de la droga y atribuir esta situación a todo un grupo. Decir «no quiero gitanos porque son traficantes» es inaceptable. Lo que está pasando en Galicia es que se atribuyen a un grupo minoritario conductas negativas que rechazamos y que percibimos en algunos de sus miembros. Entonces, queremos expulsar de nuestra vida a todo el colectivo. Es típico del racismo.
- ¿Y por qué se genera este racismo?
- No surge por pensar mal. El desconocimiento genera miedo. Claro que hay un racismo inicial, pero la reacción general también tiene que ver más con el miedo.
- ¿Y este problema es solo con el colectivo gitano?
- Son el grupo que más rechazo genera. Y todo porque se ha creado el estereotipo de gitano relacionado con la droga y la delincuencia. Ellos lo saben y por eso quieren desligarse de eso que para ellos es un desprestigio. Están tan concienciados que, por ejemplo, en barrios catalanes como el de San Cosme, donde el 90% de la población es gitana, ya hubo procesos de expulsión de algunas familias dedicadas a la droga.
- ¿Los barrios de destino deben reunir unas características determinadas?
- No tiene por qué, al menos, la experiencia que tenemos aquí en Barcelona nos dice eso.
- ¿Cómo se consigue una integración, si no plena, sí eficaz?
- Hay que negociar de igual a igual y atribuir al grupo minoritario la categoría de interlocutor, localizar el poder y negociar. En esta tarea debe estar presente gente que trabaje con ellos en la calle. Hay que transmitir que la llegada de este colectivo no implica un proceso de degradación del barrio.
- ¿Estamos ante un nuevo problema de convivencia en el siglo XXI?
- La desconfianza ha estado siempre presente en la sociedad. Siempre es más fácil decir que los malos son otros. Estas posturas de recelo desaparecen cuando el diferente ya no lo es.
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