La pedagogía del gerundio

Deia, Oscar Vizarraga Muñoz, 08-04-2008

Negar que la situación escolar del alumnado gitano no es la deseable sería un error; obviar que la realidad de la situación del sistema educativo español, según los últimos estudios realizados por la Unión Europea, es pésima o que las diferentes políticas de educación contienen errores significativos que inciden directamente en los niveles de fracaso escolar de todo el alumnado de secundaria, sería un error más grave.

Desde nuestra asociación tratamos de reflexionar sobre los motivos que fundamentan la diferencia de criterios entre la forma de entender la escuela de un número importante de familias gitanas en contraposición a como la entiende el sistema educativo, a realizar propuestas que ayuden a plantearnos estas cuestiones y a sacudirnos el sambenito que también se nos cuelga de ser corresponsables de las numerosas deficiencias del sistema.

La búsqueda de chivos expiatorios y el esfuerzo en focalizar el problema fuera de nuestras competencias nos impiden buscar soluciones, y no nos pararnos a pensar si acaso hay algo que podamos hacer desde nuestro trabajo diario, que lo hay. Debemos todos y todas dejar de buscar culpables, cambiar de estrategia y hacer lo posible para que mejore la situación con las herramientas de las que disponemos o se ponen a nuestro alcance.

Quiero invitaros a conocer nuestra propuesta La pedagogía del gerundio y que definiría la técnica educativa que utiliza hoy día el pueblo gitano basada en la propia definición de esta conjugación del verbo que demuestra una acción; pero no está definida ni por el tiempo, ni por el modo, ni por el número, ni por la persona.

Este tipo de forma no personal del verbo expresa simultaneidad, nunca posterioridad. Se trataría por lo tanto de “enseñar viviendo y aprender haciendo”. Esta técnica pedagógica es tan válida que, sin saberlo, se incluye y recogen las más avanzadas y actuales tendencias pedagógicas como las de Escuela Inclusiva, Escuelas Aceleradoras, Comunidades de Aprendizaje…, que con todas sus propuestas didácticas no hacen sino extraer y elevar a la categoría de técnicas, prácticas culturales que de manera innata se están produciendo dentro de las familias gitanas a diario en su modus vivendi.

Para llegar a entender bien nuestra propuesta debemos reflexionar sobre las desigualdades con las que el alumnado gitano llega a la escuela que tienen su origen en dos aspectos: situaciones fundamentadas en aspectos históricos y sociales y situaciones fundamentadas en aspectos culturales y educativos. De los históricos y sociales diré que los cimientos de la historia que se estudia en nuestras universidades se tambalean cuando hablamos de las consecuencias producidas en la idiosincrasia actual del pueblo gitano, derivadas de la aplicación de los cientos de pragmáticas editadas en su contra desde la llegada a este País en 1425. Éstas ponen de manifiesto verdades ocultas y la variedad de formas de represión que las autoridades y la sociedad han llevado a cabo; desde la simple marginación y criminalización hasta la muerte, pasando por la sedentarización forzosa, la deportación y el destierro, el castigo corporal y la mutilación, la esclavitud, los trabajos forzados en galeras, la prisión o reclusión en barrios, guetos…

El pueblo gitano, por otra parte, ha aprendido a sobrevivir a tales situaciones simplemente huyendo o estableciendo respecto al medio el principio de la biofilia (vivir de él pero no transformarlo), mimetizándose con su situación y desarrollando estrategias de supervivencia similares a las del camaleón. Ello supone no ejercer el derecho a la reivindicación por temor a ser descubierto y cazado. Esta actitud del pueblo gitano ha favorecido la creación y, sobre todo, el mantenimiento de los estereotipos que existen sobre él. De ahí que las investigaciones mejor documentadas reflejen que ocupa el segundo lugar, empezando por abajo, en el ranking sociológico como el grupo peor aceptado por la sociedad, sólo delante de los terroristas.

En pleno siglo XX, no es hasta bien entrados los años 60, cuando el gitano empieza a llegar a las ciudades siguiendo el movimiento migratorio que los payos (no gitanos) inician del campo a la ciudad, ante la inminente imposición de la industrialización que acaba con sus medios de vida.

Ciertamente, una parte importante de la realidad pasada y actual tiene como producto el origen de la exclusión social vivida por la comunidad gitana y no gitana que viven una situación bio – psico – social determinada, que en muchos casos están cercanos o inmersos en umbrales de pobreza. Situación que, irremediablemente, deriva en problemas graves de infravivienda, carencia de hábitos saludables y habilidades, analfabetismo incluso delincuencia. Pero estos indicadores no se deben confundir con los derivados de pertenecer a otra cultura, sin embargo muchas veces se confunden atribuyendo a la idiosincrasia gitana las carencias propias de su situación. Hasta que el niño o niña gitana llega a la escuela todo su mundo es gitano: sus padres, tíos, primos, sus cuñaos, demás familia, los del culto… El niño y la niña gitana cuando se da cuenta que es gitano o gitana y además que el serlo no es tan bueno como hasta ese momento ha creído, es precisamente al llegar a la escuela y entrar en un sistema donde su identidad no existe y cuando se habla de ella es para destacar algo peyorativo o malo.

* Vicepresidente de la Asociación Kale Dor Kayiko

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)