Alejandro de Bernardo

Con el corazón en la mano

El Día, 06-04-2008

EL NOMBRE ya me es familiar desde la infancia. Esta niña
tuvo peor suerte que aquella morenita nerviosa que correteaba libre, a sus
anchas, por las calles del pueblo. Eran otros tiempos. No demasiado lejanos.
Quizás a años luz de los nuestros. Tiempos de puertas… de portales abiertos. De
coches sin cerrar. De críos divirtiéndose sin otros límites que los de su propio
cuerpo. Será el progreso. El que robó a niños y adolescentes la libertad. El que
puso freno a sus bríos, a sus saltos, a sus juegos… más allá de la mirada de su
madre. Lo que ha cambiado esto.

Esta Mari Luz también nos es cercana. La madre vivió en
Añaza hace un tiempo. Se dice que los gitanos son violentos. Que no se integran
bajo ningún concepto. Los apologetas del racismo han perdido un caso en este
asesinato. Menudo ejemplo el de su padre. Para quitarse el sombrero. Juan José
Cortés ha estado a prueba de golpes y de injurias. Algunos llegaron a publicar
que se trataba de “una venganza típica entre las familias gitanas”. Sólo pidió
que dejaran trabajar a la justicia. En este caso, la víctima es gitana y el
asesino un “cachocabrón” de raza blanca. La comunidad gitana, que se sepa, no ha
convocado manifestación alguna para pedir que expulsen del barrio a los que no
sean de su etnia, como sí lo han hecho otros cuando el homicida era un gitano.
Lecciones que aprender.

Una lección. Ya sabida. Nuestro sistema judicial no
funciona. El precio – otra vez – otra vida. El responsable de que el pederasta no
entrara en prisión es el magistrado. No hay atenuantes. Ni se los quiero buscar.
El juez que condenó a Santiago del Valle y no se preocupó de que se cumpliese su
sentencia tiene que ser castigado. El Consejo del Poder Judicial ha de aplicarse
a fondo. Lo peor es que sigue habiendo delincuentes en busca y captura. Da
miedo. Hay más. No pueden andar sueltos. Una niña no tiene precio. Merece todo
el esfuerzo. Tiene razón el padre de Mari Luz, cuando le dijo a Zapatero que
tenía que tomarse este asunto con el corazón en la mano. El corazón de su hija
muerta, porque un montón de gente no hizo su trabajo. Tanta chapuza da asco.

El que abusa de un niño es un enfermo y un delincuente.
Sólo merece desprecio y cárcel. Hay que endurecer las penas ya, hay que crear un
registro de pederastas y hay que estudiar si se utilizan inhibidores del deseo
en los condenados por delitos sexuales, que suelen ser reincidentes.

Un registro de pederastas no vulnera el derecho a la
intimidad, porque quien ha sido castigado por abusar de menores no la merece.
¿Intimidad para que abuse de nuestros hijos? Una sociedad madura es la que
aprende de sus errores. Y Mari Luz es un error enorme. Una niña de sólo cinco
años. Una niña como su hija o la mía que apareció muerta flotando. Para escarnio
de todos. Para vergüenza no precisamente de los gitanos.

Feliz domingo.

adebernar@yahoo.es

 

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)