Obama insiste en la necesidad de superar divisiones raciales en EE.UU.

ABC, 19-03-2008

P. RODRÍGUEZ

WASHINGTON. Ante las polémicas y tensiones, casi inevitables, cuando por primera vez en la historia de Estados Unidos un afroamericano tiene posibilidades de llegar a la presidencia, Barack Obama ha dedicado ayer uno de sus elocuentes discursos en Filadelfia a la espinosa cuestión racial. El candidato ha aprovechado la controversia generada por algunas declaraciones inflamatorias de su reverendo y asesor espiritual en Chicago para urgir la necesidad de reflexionar y mejorar las complicadas relaciones existentes entre los diferentes grupos raciales que forman el mosaico americano.

En su esfuerzo por forjar una candidatura post – racial, con respaldo entre blancos y negros, el senador por Illinois ha recordado una vez más que él mismo es producto de «un padre negro de Kenia y de una negra blanca de Kansas» y que nunca se podrá olvidar que su ascendencia electoral no sería posible fuera de un país como Estados Unidos, con problemas raciales pero también con enormes oportunidades.

Barack Obama, que el próximo 22 de abril disputará las primarias de Pensilvania sin la ventaja de una significativa porción de voto negro, ha argumentado que su historia personal «no me ha hecho el candidato más convencional» pero sí que le ha dejado grabado a nivel genético que «la idea de esta nación es mucho más que la suma de sus partes».

«Viejas heridas»

A su juicio, el problema es que Estados Unidos se ha quedado enganchado en «un empate racial», sin discutir con sinceridad y seriedad estas cuestiones. Según el aspirante a la nominación presidencial demócrata, él no cree que con solo unas elecciones se vayan a solventar las divisiones raciales existentes, aunque con un esfuerzo compartido sí sería posible «superar algunas de nuestras viejas heridas».

Obama ha recordado que incluso su abuela blanca, que se sacrificó para criarle con todo el amor del mundo, tenía problemas con los negros. El senador también se ha distanciando de los radicales sermones del reverendo Jeremiah Wright, argumentando que el error de su pastor ya jubilado no ha sido hablar del racismo en Estados Unidos sino «hablar como si nuestra sociedad fuera estática, como si no se hubiera logrado ningún progreso».

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