Los vecinos piden garantías por escrito de la salida de las familias de Monte Porreiro

La Voz de Galicia, 18-03-2008

Reclaman a Vicepresidencia de la Xunta «una carta de puño y letra», y firmada por los responsables

Los vecinos del barrio pontevedrés de Monte Porreiro confían en la palabra de los gitanos. «Vale más que cualquier contrato», asegura convencido José Manuel Dopazo, portavoz vecinal; sin embargo, los residentes de esta urbanización no otorgan el mismo valor a las declaraciones de los políticos.

Ayer, casi un centenar de vecinos del barrio se concentraron ante el edificio que alberga la Delegación Provincial de la Consellería de Vivenda para solicitar garantías, por escrito, de que los chabolistas realojados abandonarán para siempre Monte Porreiro. «La nota que envió Vicepresidencia diciendo que las tres familias se iban a marchar ni siquiera va firmada», explicó ayer Dopazo. «Nosotros queremos una carta de puño y letra, firmada por quienes sean los responsables, porque así, si incumplen – advierten – , sabremos contra quien ir».

Los vecinos se concentraron a las once y media ante la sede de Vivenda y cortaron el tráfico durante una hora mientras sus representantes se entrevistaron con el delegado, Eudosio Álvarez. Entre los manifestantes se encontraban algunos vecinos de Caritel, parroquia del término municipal de Ponte Caldelas donde hay otras dos familias realojadas.

Los portavoces de los vecinos exigieron al responsable de Vivenda garantías de que las familias de etnia gitana procedentes del poblado de O Vao «se han marchado para siempre» de Monte Porreiro. «Estas tres familias aseguraron a Vicepresidencia que abandonaban el barrio este pasado fin de semana porque la situación de tensión era insoportable, pero ahora deseamos que nos lo confirmen a nosotros por escrito», apuntó Dopazo.

Cuestión de integración

La Delegación pontevedresa de Vivenda los remitió a Vicepresidencia para conseguir ese escrito. Eudosio Álvarez añadió que el problema que arrastra el realojamiento de las familias de O Vao «non é unha cuestión de falta de vivendas senón de integración», una cuestión que, según Álvarez, debe ser competencia de los servicios de asuntos sociales de los municipios afectados.

El martes se celebrará una nueva asamblea vecinal para decidir si mantienen o no las concentraciones o si las suspenden definitivamente; «todo dependerá – destacó el mismo portavoz – de si se nos envía o no el escrito» reclamado.

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