«Hay que explicar a los hijos que vienen que el primer mundo no es ideal, que es otra jungla»

El psicólogo explica las dificultades que tienen los padres inmigrantes para educar a sus hijos en la distancia

Diario Vasco, MAIDER IZETA, 17-02-2008

El psicólogo Juanjo Villegas ha sido el encargado de poner en marcha el programa de apoyo psicológico Padres y madres en la distancia que se está llevando a cabo desde el área de Bienestar Social. El objetivo de este proyecto es facilitar un espacio para hablar y compartir experiencias entre los padres extranjeros que tienen a sus hijos en el país de origen.

- ¿Cómo es la madre inmigrante que se ha acercado a ustedes para solicitar apoyo psicológico?

- Son corazones que están realmente divididos. Tienen el dolor de haber dejado a sus hijos allí y también la responsabilidad de que estén bien. Algunas de ellas quieren traerlos y quieren que sus hijos tengan una buena entrada. Esto significa que hay que explicarles que el primer mundo no es ideal, que vienen a otra jungla. Siendo realistas, son mujeres de gran coraje. Han echado adelante con el peso económico, pero no se han descargado del cuidado de sus hijos. Responden a las funciones parentales de cualquier padre de Irun, con la dificultad añadida de que sus hijos están en la distancia.

- ¿Qué temor es mayor para los padres que acuden a su programa: que la educación que reciben no sea buena o que, debido a la distancia, se rompa el lazo afectivo y familiar?

- El lazo parental no está ligado a lo biológico. Ellas fueron madres biológicas en el país de origen y siguen siéndolo de forma ausente con los hijos que se han quedado en el país de origen. Las funciones parentales las llevan allí los padres que no han emigrado o la familia extensa. El temor que tenemos los padres es que, en el día a día, nos cueste reconocernos. El padre es padre en la medida que el hijo le hace así. Ellos tienen el temor que tiene que ver con cómo se fueron y también del reencuentro, de si después de tanto tiempo se van a reconocer o no. No sólo psicológicamente, sino también físicamente.

- Las nuevas tecnologías como el messenger o la webcam permiten mantener el contacto a diario. ¿Es bueno aprovechar estos avances?

- Pienso que que cada uno debe marcar su estilo y ritmo de contacto. Hay una madre que no puede ver a sus hijos a través de la webcam, pero tiene contacto directo hasta con el colegio en el que están escolarizados. Por lo tanto, cuando ella habla con sus hijos sabe si han suspendido en matemáticas o han sacado un sobresaliente en lengua. Algunas madres sí utilizan el chat y las webcam, pero a otras les resulta demasiado doloros ver a sus hijos y no poder abrazarles u olerles.

- Imagino que poner en marcha un proyecto piloto como éste ha supuesto un reto para el área de Bienestar Social.

- No te lo puedes ni imaginar. Queremos ir despacito. Desde que diseñamos el programa, lo hemos ido modificando para dar respuesta a las necesidades reales que hay en Irun. De momento, nos hemos centrado en la población latinoamericana porque la mayoría de los niños que va a venir proviene de allí. Queremos ir asentando el plan de intervención.

- ¿Tienen previsto abrir el programa al resto de la población inmigrante en un futuro?

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