Los españoles creen que los inmigrantes empeoran su calidad de vida
ABC, 29-11-2007M. J. PÉREZ – BARCO
MADRID. Los españoles caminamos junto a nuestros vecinos europeos prácticamente de la misma mano cuando se trata de actitudes y comportamientos sociales, a la luz de los primeros datos que revela la última Encuesta Social Europa, presentada ayer. Eso sí, cada uno mantiene sus peculiaridades y contradicciones ante diferentes fenómenos.
Por ejemplo, los españoles figuran entre los ciudadanos del Viejo Continente que mejor valoran la llegada de inmigrantes (sólo por detrás de Rumanía y Suiza), pero en un único sentido: porque entienden que son necesarios para el buen funcionamiento de la economía. Sin embargo, el fenómeno tiene otra cara. Y es que se piensa que los inmigrantes hacen de nuestro país un lugar peor para vivir. Una idea que se mantiene desde hace años, pero se agudiza con el tiempo: cada vez valoramos peor nuestra calidad de vida por esta causa y cada vez son más los que piensan así. Independientemente de los motivos que sean – pues el informe no los cita – , un 41,6% de españoles opina que las cosas van a peor para la mayoría de la gente.
Satisfechos
No obstante, se sienten satisfechos con su vida – incluso mejor que en años anteriores – , aunque más felices dicen vivir los daneses, suizos, finlandeses, suecos, noruegos y chipriotas. El resto (belgas, británicos, alemanes o franceses) no se muestran tan afortunados. A pesar de ese estado de bienestar, tres de cada diez españoles declaran no gozar de muy buena salud. Y eso que disponen de un sistema sanitario que ellos tienen en alta estima, pues están entre los europeos que mejor valoran los servicios sanitarios de que pueden disfrutar. Peor calificación les merece el sistema educativo, al que conceden un aprobado raspado.
Lo que sí diferencia a los españoles respecto de sus vecinos son las edades en las que se acometen los grandes cambios de la vida. Nos retrasamos más en independizarnos de los padres, en vivir en pareja o en casarnos. Por ejemplo, los jóvenes dejan el hogar familiar en torno a los 23 años, comienzan a vivir con un compañero o una compañera a los 25 y contraen matrimonio sobre los 26 (los europeos lo hacen a los 24). Claro que otras investigaciones españolas han revelado que esas situaciones se viven incluso a edades más tardías. Lo que no se admite es vivir con los padres a los 31 años.
Los españoles también destacan en ser los europeos que más tarde tienen un hijo (sobre los 27), al igual que los suecos y los suizos (estos lo hacen todavía más tarde, a los 28). La diferencia es abismal, en general, con los antiguos países comunistas, como Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, Polonia y Rusia, donde sus nacionales se convierten en padres a los 24.
En consecuencia, los españoles son los europeos a los que también más tarde les sonríe la vida con un nieto: a los 54 años, igual que los suizos. Todos nuestros vecinos ya gozan de ese estatus a edades más tempranas.
Y lo ideal para uno de los últimos cambios de la vida, la jubilación, es a los 60. Si se sigue trabajando a partir de esa edad, no deberían ser más de 20 horas a la semana.
En este informe, como en muchos otros, los políticos no salen muy beneficiados. Son los peor valorados. La Policía es la institución en la que más se confía. Y somos los europeos que más salimos a la calle para manifestarnos.
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