Sarkozy toma las riendas de la crisis de violencia urbana en los alrededores de París
- Prometió justicia a las familias de los dos jóvenes muertos y de los policías heridos de bala en los disturbios
Diario de Navarra, , 29-11-2007Recién llegado de China, donde le pilló el rebrote de violencia urbana en los arrabales de París, Nicolas Sarkozy se enfundó el uniforme de jefe de bomberos y terminó de sofocar un incendio social que amenazaba con propagarse como un reguero de pólvora por los guetos étnicos de Francia.
Pero las brasas aún perduran, rescoldos de los suburbios en llamas del otoño de 2005, y las autoridades mantienen el despliegue de un millar de policías, unidades de élite y helicópteros con proyectores de luz que permitió por fin conciliar el sueño a los habitantes de seis barriadas conflictivas de la periferia norte de la capital tras dos noches de episodios insurreccionales, incluidos disparos con armas de caza contra los agentes.
La noche del martes al miércoles se quemaron en Francia 138 automóviles, una cifra consideraba normal por los servicios policiales. De ellos, 32 coches ardieron en Val d"Oise, el departamento al que pertenece Villiers le Bel, la ciudad dormitorio de las pesadillas desde que Moshin Sehhouli, de 15 años, y Lakamy Samoura, de 16, se mataran el domingo al estrellarse la moto en la que circulaban sin casco contra un coche patrulla. Sus 30.000 habitantes tocan ahora a cerca de 30 vecinos por policía. Será así “mientras sea necesario”, indicó la ministra del Interior, Michèle Alliot Marie.
La gestión de la crisis por su sucesora en el puesto de primer gendarme de Francia ha enfurecido a Sarkozy, que la criticó con duras palabras, según se filtró desde el entorno presidencial. El ministro del Interior durante el incendio suburbial de hace dos años tomó las riendas del conflicto nada más bajar del avión que le trajo de Pekín y multiplicó las visitas, reuniones, audiencias, iniciativas y declaraciones con la doble intención de reafirmar la autoridad del Estado y mostrar el rostro humano de las instituciones.
“No es una edad para morir”, subrayó el presidente por boca del portavoz del Gobierno, Laurent Wauquiez, en alusión a los adolescentes fallecidos, que serán enterrados en sus países de origen: Marruecos y Senegal. En una audiencia en el Elíseo, el presidente “manifestó su simpatía y presentó sus condolencias a los parientes de las víctimas”, relató Jean Pierre Mignard, abogado de las familias. También les anunció la apertura de una instrucción judicial sobre las muertes.
También prometió que la justicia perseguirá a los autores de los disparos contra la policía y los bomberos que causaron un centenar de heridos entre las fuerzas de seguridad.
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