Otro incendio en la ´banlieue´
La Vanguardia, , 28-11-2007LOS alrededores de París vuelven a arder, como dos años atrás, por la revuelta protagonizada por jóvenes enrabietados por la muerte de dos adolescentes, la tarde del domingo, al chocar la moto que conducían contra un coche de policía. La explosión de violencia que se desencadenó de inmediato, que tuvo su continuidad la noche siguiente y que amenaza con extenderse, ha producido ya más de ochenta policías heridos, algunos de ellos por disparos, y centenares de coches quemados, comercios arrasados y edificios públicos incendiados, en una reedición de lo ocurrido en el 2005.
El estallido de violencia, que ha hecho caso omiso a la llamada a la calma de los padres de los jóvenes muertos y al hecho de que las primeras investigaciones exculpan del accidente al conductor del coche de la policía, ha sorprendido en esta ocasión por la aparición de armas de fuego por parte de los manifestantes, con disparos de perdigones de plomo, algo que es nuevo y mucho más peligroso. Una escalada que preocupa mucho a las autoridades, que hablan ya de un nivel de violencia superior al del 2005 y que ha obligado a Sarkozy, que se hallaba de viaje en China, a convocar para hoy una reunión con todos los ministros con responsabilidades en la cuestión.
El Gobierno francés trata ahora de apaciguar los ánimos. En el otoño del 2005, Sarkozy, entonces ministro del Interior, prometía a los habitantes de los barrios sacudidos por la violencia de limpiarles la chusma.Ayer, el primer ministro Fillon acudió a Villiers-le-Bel para asegurar que el Gobierno hará todo lo posible por rebajar la tensión. Lo que no es nuevo es la ausencia de cohesión social en la banlieue de las grandes ciudades, repleta de jóvenes autoexcluidos, sin otra ocupación que deambular en grupo y sin perspectivas de que su situación cambie, lo cual es una bomba susceptible de estallar con cualquier excusa.
Al ganar, el presidente Sarkozy prometió un plan Marshall para las zonas urbanas sensibles (ZUS). Pero los planes no llegan y los que puso en marcha el anterior gobierno son ineficaces. Los incentivos económicos para que los inmigrantes vuelvan a sus países, que pueden alcanzar los 6.000 euros para una familia con dos hijos, apenas han tenido impacto. Sólo 3.400 personas entre el 2006 y lo que llevamos del 2007, se han acogido a esta posibilidad. Tampoco las ayudas para la repatriación humanitaria de personas sin recursos, que apenas supera las 2.000. Pero más allá de lo que se califica como operaciones de limpieza,todo está por hacer. Sarkozy debe agarrar ese toro por los cuernos.
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