TRAIAN BASESCU / Presidente de Rumanía
«Mantener la moratoria favorece el trabajo ilegal»
El Mundo, , 28-11-2007Preside un país, Rumanía, en el que uno de cada 10 habitantes vive en el exterior. De ellos, más de medio millón se han afincado en nuestro país. Traian Basescu (Basarabi, 1951) realiza su primera visita de Estado a España tras la incorporación de su país a la Unión Europea en enero de 2007. Ex capitán de barco y ex alcalde de Bucarest, Basescu asegura que si se permitiera a los rumanos acceder libremente al mercado laboral español sin restricciones (ahora rige una moratoria hasta 2009) tanto España como Rumanía saldrían ganando.
Pregunta. – ¿Por qué debería el Gobierno español retirar las restricciones a los rumanos a la hora de trabajar en nuestro país?
Respuesta. – Creo que esta moratoria creará problemas. Favorece el trabajo ilegal y no da seguridad a quienes aspiran a un puesto digno. Y, lo más importante, para muchos rumanos ni el Estado español ni el rumano podrán crear políticas eficaces. Sin la moratoria, sería fácil que los dos gobiernos colaboraran. Con la moratoria, ninguno de los dos gobiernos sabrá cuántos rumanos hay. Esta gente no existirá.
P. – Cada vez más empresarios españoles invierten en su país, hasta 2013 Rumanía recibirá 17.000 millones de euros en fondos estructurales y de cohesión, y la economía crece a buen ritmo (7,7%, en 2006). Sin embargo, muchos rumanos prefieren labrarse el futuro fuera de allí. ¿Cómo puede su país frenar esta sangría?
R. – El nivel de vida ha mejorado mucho en los últimos cinco años en Rumanía. Es cierto que aumenta la inversión extranjera pero los rumanos buscan trabajo fuera. Es el segundo año con crisis en el mercado de mano de obra. ¿Sabe por qué sucede esto?
P. – Por el bajo nivel salarial.
R. – Exacto. Cualquier inversor que vaya a Rumanía ofrece a la mano de obra rumana un sueldo local (400 euros, en la construcción por ejemplo), cuando en España podría ganar unos 1.000 euros. Si los inversores vinieran y no encontraran mano de obra, también tendrían un grave problema. Si yo fuera inversor extranjero, ofrecería a los rumanos un sueldo mayor que el local, aunque algo menor que el que obtendrían fuera (700 euros) y así los rumanos preferirían quedarse en casa.
P. – El caso de la violación y muerte de una mujer en Italia a manos de un rumano desencadenó tal ira hacia estos inmigrantes que el primer ministro anunció inminentes deportaciones de los delincuentes. ¿Qué garantías puede ofrecer su Gobierno a los países receptores?
R. – Cualquier gobierno europeo tiene la obligación de respetar el derecho a la libre circulación y el derecho a trabajar. Eso hace difícil ofrecer garantías sobre el comportamiento de los potenciales delincuentes. Rumanía, igual que España, tiene una pequeña parte de la población que incumple las leyes. El problema es que existe la tentación, y hemos visto esto en Italia, de juzgar a todos los rumanos en función de los delincuentes. En Rumanía también hemos tenido delincuentes españoles, italianos o británicos, pero nunca se han identificado con sus naciones en campañas de prensa. Cualquier rumano que trabaje en España apoyará que se castigue a los delincuentes rumanos. Lo que nunca aceptaremos es que se haga responsable al Estado rumano de infracciones cometidas en otro Estado por ciudadanos rumanos. Siempre hemos colaborado a la hora de dar información sobre nuestros ciudadanos, pero si nos pidieran que impusiéramos restricciones de circulación a los ciudadanos rumanos, no lo haríamos porque infringiríamos los principios fundamentales de la UE. Sólo la Justicia puede imponer restricciones.
P. – Hay medios y políticos rumanos que culpan a la comunidad rumana de origen gitano de la mala imagen de su país en el exterior.
R. – Como jefe del Estado rumano, no existen minorías que cometan más delitos que otros.
P. – Se acaban de celebrar las primeras elecciones al Europarlamento tras el ingreso, y menos de un tercio de los rumanos votó. ¿Sólo les interesa la UE como mercado y no como proyecto político?
R. – Los ciudadanos han querido sancionar a la clase política rumana, especialmente al Gobierno. A eso se une que los rumanos aún no comprenden bien los mecanismos de funcionamiento de la UE. Y, además, la campaña ha sido de baja intensidad, en parte, porque se solapó con el escándalo en Italia.
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