LA ERA SARKOZY

Rebrote de violencia en la ´banlieue´

La muerte de dos jóvenes en un choque con la policía hace revivir la crisis del 2005

La Vanguardia, , 27-11-2007

LLUÍS URÍA – París. Corresponsal

BATALLA CAMPAL EN VILLIERS Cerca de cien policías resultan heridos en dos noches consecutivas de enfrentamientos

PRINCIPIO DE CONTAGIO Los disturbios se extienden a media docena de ciudades al norte de París
Francia siente un nuevo escalofrío en el espinazo. Dos muchachos muertos en un oscuro accidente con la policía, un barrio entero que se inflama, agentes del orden agredidos con una violencia inusitada, coches quemados, comercios destruidos y saqueados. Los hechos que se han desarrollado durante dos noches consecutivas en la población francesa de Villiers-le-Bel (Val-d´Oise) y media docena más de ciudades de la banlieue norte de París, se asemejan demasiado a los que en el otoño del 2005 sacudieron la ciudad de Clichy-sous-Bois y se extendieron como un reguero a los suburbios de todo el país. “Esto es Clichy bis”, afirmó alarmado el alcalde de la vecina ciudad de Sarcelles, François Pupponi. Su temor no podía ser más fundado. Anoche, los disturbios – que han causado ya cerca de un centenar de heridos entre las fuerzas del orden- se extendieron a su municipio y a otros cuatro de Val-d´Oise – Cergy, Goussainville, Garges-lès-Gonesse y Ermont-, así como a la población de Mureaux (Yvelines). Dos años después del estallido de ira de los jóvenes de las banlieues,la historia amenaza con repetirse.

En esta ocasión, la mecha que ha encendido el fuego ha sido un banal, aunque trágico, accidente de tráfico. Dos muchachos de la Cité de la Cerisaie – Moushin, de 15 años, y Larami, de 16- circulaban el domingo por la tarde a gran velocidad por el barrio en una pequeña moto de cross, sin casco, cuando en un cruce chocaron violentamente contra un coche patrulla. Murieron casi en el acto. ¿Fue culpa de la policía o de los niños? ¿Huyeron los agentes del lugar sin asistir a los heridos? Ambas preguntas tendrán que ser esclarecidas por la investigación oficial – por homicidio involuntario y omisión de socorro- abierta por la fiscalía. De momento, los datos y testimonios recogidos por los agentes de la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) parecen indicar que el vehículo policial circulaba a velocidad normal y que fue la moto la que no respetó la preferencia de paso. Otros habitantes de la zona afirman que los chicos y la policía protagonizaban una suerte de juego del escondite por las calles del barrio en el momento de producirse el accidente. Y el padre de Larami, uno de los dos adolescentes fallecidos, aseguró que un policía había amenazado a su hijo la semana pasada. Datos que no hacen sino arrojar oscuridad a lo sucedido.

El domingo por la tarde, en cualquier caso, los jóvenes de la Cerisaie no esperaron a la justicia y se libraron a una violenta venganza, de cuya intensidad da fe el balance final: un bombero y 40 policías heridos, dos de ellos graves – entre estos, el comisario de división de Sarcelles, con varias costillas y la nariz rota, tras ser agredido con una barra de hierro cuando intentaba calmar los ánimos-. Los violentos incendiaron 28 vehículos y 18 contenedores de basura, y prendieron fuego a la comisaría de Villiers – que quedó destruida-, a dos garajes privados, una estación de servicio y dos almacenes. A su paso, rompieron cristales y saquearon comercios. Hubo nueve detenidos.

Las algaradas se reprodujeron anoche, con un cómputo provisional al cierre de esta edición de 50 policías heridos – atendidos en un hospital de campaña- y 25 coches incendiados. De poco sirvieron las dos compañías de antidisturbios desplegadas en la zona, ni las llamadas a la calma que hicieron el presidente francés, Nicolas Sarkozy, desde China – donde efectúa una visita oficial-, y las familias de los dos adolescentes fallecidos.

Este nuevo estallido de violencia no ha sorprendido a quienes conocen de cerca la situación de las banlieues.Los enfrentamientos con la policía en algunos barrios se reproducen con regularidad, así como las agresiones a los representantes de la autoridad – policías, bomberos, enseñantes- y la quema de coches los fines de semana.

Todos los elementos que desencadenaron la crisis del 2005 siguen ahí: el paro, la discriminación, la falta de perspectivas… No es que no se haya hecho nada. El Estado francés invirtió en el 2006 unos 4.000 millones de euros en la política urbana. Pero según un reciente – y contundente- informe del Tribunal de Cuentas, la eficacia de buena parte de ese esfuerzo se pierde entre la burocracia. La nueva secretaria de Estado para las ciudades, Fadela Amara, está ultimando un nuevo plan. Será el 14. º en los últimos veinte años.

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