Cae una banda que robaba vehículos de lujo para venderlos en Mauritania y en el Magreb
Detienen a 27 integrantes de la organización, que actuaban al menos en seis provincias españolas, y recuperan 75 de los coches sustraídos
Diario Sur, , 20-11-2007Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d’Esquadra han unido sus fuerzas para desarticular una importante banda de ladrones de coches de lujo que operaba en distintas regiones del país. Los tres cuerpos policiales fueron coordinados desde el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado y las diligencias las dirigió el Juzgado número 1 de Santiago de Compostela, según confirmó un portavoz del Ministerio del Interior.
La operación, iniciada hace más de un año, se saldó con la detención de 27 de los presuntos miembros de la organización, la recuperación de 75 de los 85 coches sustraídos y la emisión de seis órdenes de busca para otros tantos sospechosos que lograron eludir la redada. El valor conjunto de los coches robados, en su mayoría todo terreno, supera los cuatro millones y medio de euros.
Los 27 arrestados, en su mayoría marroquíes, están acusados de robo de vehículos, tráfico de drogas, falsedad documental, atentado, receptación – comprar material robado a sabiendas – y asociación ilícita.
Concesionarios
El jefe, según la investigación, era el marroquí W. A., de 36 años, detenido en su casa de Barcelona, que había creado una red jerarquizada, con vocación de permanencia y en la que existía reparto de funciones. El resto de los presuntos delincuentes fueron capturados desde el miércoles pasado en viviendas y locales comerciales de las provincias de Barcelona, Tarragona, Madrid, Toledo, Pontevedra y Sevilla.
La banda sustraía los vehículos mediante dos técnicas complementarias. En unos casos aprovechaban el descuido de vendedores de concesionarios para llevarse los vehículos del propio punto de venta. En otros, localizaban los coches , sometían a vigilancias a sus propietarios y se los arrebataban en el momento que les parecía más propicio. No dudaban en utilizar la violencia si era preciso, sobre todo si el dueño del vehículo oponía resistencia.
Los coches robados se sacaban del país bien en barcos portacontenedores o en el interior de camiones frigoríficos, que los distribuían por países del Magreb, Mauritania y por ciudades de Extremo Oriente. En el momento en que se desarticuló la banda, la organización realizaba gestiones para extender su mercado a Hong Kong.
Durante los doce registros policiales, además de siete automóviles sustraídos, se requisaron equipos informáticos, teléfonos móviles, unos 20.000 euros en metálico, numerosa documentación falsa de personas y vehículos, 25 kilos de hachís, cocaína y marihuana, y llaves de coches.
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