Un gatillo de alto voltaje

ABC, 17-11-2007

El polaco Robert Dziekanski llegó el miércoles al aeropuerto de Vancouver para reunirse con su madre. Nervioso por la demora de los trámites aduaneros y sin saber hablar inglés, este trabajador de la construcción entró en un estado nervioso, con abrupta respiración y comportamiento agitado. Esa situación, en la que no llegó a amenazar directamente a nadie ni a poner ninguna vida en peligro, le llevó a arrojar una mesa y una silla contra una pared de cristal, y luego también un ordenador. Cuatro policías llegaron y le dispararon con pistola Táser. Dziekanski, de 40 años, cayó al suelo entre gemidos y convulsiones y murió. Un pasajero canadiense filmó en vídeo todo lo sucedido.

El inglés Nicholas Gaubert ni siquiera ejerció violencia. Su condición de diabético le condujo a un coma hipoglicémico cuando se encontraba en el segundo piso de un autobús en la ciudad de Leeds, al norte de Inglaterra. El ataque le hizo desplomarse y agarrar fuertemente la mochila que llevaba. Cuando el autobús llegó al fin del trayecto, el conductor se dio cuenta de la actitud del pasajero y llamó a la Policía. Ésta dio el alto a Gaubert y, al no obtener respuesta, pensó que era un terrorista suicida y le disparó dos veces. Gaubert, de 34 años, sufrió un grave estrés postraumático. Ahora lo acaba de contar públicamente, después de que la Fiscalía inglesa haya desestimado actuar contra la Policía. Los hechos ocurrieron en julio de 2005, una semana antes de que fuera abatidos a tiros, esta vez con fuego real, el brasileño Jean Charles de Menezes.

Ambos casos han abierto de nuevo el debate sobre el uso de la pistola Táser. Planteada como alternativa «menos letal» en situaciones en las que conviene paralizar a un sospechoso que de otra forma huiría o activaría una carga explosiva, su uso puede estar cayendo en la banalización, con los resultados ahora vistos. A raíz de la muerte del inmigrante polaco en Vancouver, la televisión pública canadiense ha indicado que 18 personas han muerto en Canadá desde 2003 tras recibir los disparos de este arma. En estos cuatro años, en el Reino Unido se ha usado en 800 incidentes.

Mediante aire compromido, la pistola táser dispara dos dardos que arrastran sendos cables eléctricos. Cuando los dardos dan en su objetivo, un corriente de 50.000 voltios es descargada durante cinco segundos, provocando que los músculos de la persona afectada se contraigan de modo incontrolado. Funciona en un radio máximo de 6,4 metros. La británica Comisión Independiente de Quejas contra la Policía ha abierto una investigación sobre el caso de Gaubert.

EMILI J. BLASCO

REUTERS

El inmigrante polaco Robert Dziekanski, en el suelo del aeropuerto de Vancouver, después de que la Policía le disparara

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