"Los inmigrantes son una oportunidad para proveer mano de obra, pero hay que prepararlos bien"
Eusebio Larraz Diputado foral de empleo y formación de Bizkaia
Deia, , 12-11-2007El Departamento de Empleo y Formación de la Diputación de Bizkaia tiene un nuevo inquilino. Tras su paso por Agricultura, Larrazabal asume la cartera con la intención de no bajar la guardia pese a la situación de pleno empleo de la que goza Euskadi
bilbao.Larrazabal recibe a DEIA en el despacho que ocupa en la Diputación, con la mesa repleta de informes y publicaciones económicas de toda clase. Acaba de tomar el mando de la cartera de Empleo y Formación, una materia que conoce muy de cerca. Fue profesor de FP durante nueve años.
Los últimos cuatro años ha estado en Agricultura. ¿Le gusta el cambio?
El diputado general me eligió esta vez para esta cartera y estoy muy agradecido y con el mismo entusiasmo para aportar mi granito de arena.
Estrenarse con la menor tasa de paro de la historia en Bizkaia (3,7%) es empezar con buen pie, ¿no?
Sí, pero no podemos relajarnos. Tenemos que seguir trabajando con la idea de bajar ese índice. En Bizkaia tenemos casi 20.000 parados. Ponte a pensarlo, supone media entrada de San Mamés. Es muchísima gente y no se puede frivolizar con ese tema.
La construcción se esta frenando de forma palpable. ¿Se puede esperar un próximo repunte del desempleo por este motivo?
Los aumentos y disminuciones del paro suelen ser estacionales. Ahora, por ejemplo, debería aumentar el paro por la menor actividad en el turismo y la hostelería. Pero hay que mirar la tendencia general de todo el año y, en ese sentido, no creo que el paro vaya a aumentar.
¿Comparte la crítica de los sindicatos de que buena parte del empleo creado en los últimos años es de muy baja calidad?
El empleo de baja calidad por la temporalidad y los bajos sueldos existe. En la Diputación tenemos programas para ir paliando la temporalidad, pero lo que tiene una solución más difícil son los salarios bajos. Hoy en día, para un mismo puesto hay mucha gente preparada y, ante eso, el contratante muchas veces abusa y paga salarios bastante bajos. Estamos en un mercado global y que la competencia es cada vez más feroz, pero los salarios bajos causan problemas, sobre todo a la gente joven y, muy concretamente, a la hora de pagar la vivienda.
La tasa de temporalidad en Bizkaia es del 22,6%. ¿Le preocupa que, pese a diversas iniciativas puestas en marcha, siempre este en una horquilla del 22% al 25%?
A la hora de llevar una empresa, el empresario gestiona una serie de variables que no controla y que le pueden causar incertidumbre. Una de las cuestiones que sí está en su mano para determinar los costes de producción es la tipología de los contratos. Eso hace que la temporalidad se mantenga en los porcentajes actuales. Pero insisto en que la situación no es fácil para los empresarios, porque están compitiendo con países con costes salariales más bajos y unas jornadas laborales más amplias.
Llevamos varios años de intensas campañas institucionales para animar a los jóvenes a estudiar Formación Profesional y desempeñar oficios técnicos difíciles de cubrir. ¿Ha calado este mensaje?
El número de personas que va a ese tipo de carreras todavía es insuficiente. Las campañas han hecho hincapié en la orientación, pero para atraer a más alumnos todavía le falta cierto prestigio social. Yo he conocido el tiempo en que a FP iban sólo los que no eran buenos estudiando. Muchos hijos acaban en la Universidad porque los padres no pudieron ir y creen que su chaval estará mejor encarrillado. Y en realidad, dependiendo de la titulación, el abanico de salidas de futuro es más cerrado.
Otra materia pendiente es incorporar a la mujer a la industria. ¿También hace falta mejorar el prestigio social del trabajo en la fábrica?
Eso está tardando en arrancar y es un error, porque se ha demostrado que las mujeres que trabajan en la industria están dando un resultado magnífico. Pero creo que la igualdad a la hora de acceder a esos empleos llegará tarde o temprano.
¿Comparte el diagnóstico de numerosos agentes sociales de que a Euskadi le urge contar con mano de obra extranjera?
Los que está claro es que si tenemos una baja tasa de natalidad y la población va envejeciendo… La inmigración es una buena oportunidad para proveer mano de obra en el mercado laboral, pero para insertarlos hay que prepararlos bien. No sé si es la solución, pero al menos es parte de la solución para paliar la falta de mano de obra que sufrimos.
Sin embargo, muchos trabajadores se quejan de que es un fenómeno que contribuye a empeorar sus condiciones de trabajo. Ya sabe, porque quizá los inmigrantes están dispuestos a cobrar menos. Eso genera fricciones, ¿no cree?
En teoría, un inmigrante que entra en una empresa tiene que ganar lo que pone el convenio.
Pero no siempre ocurre así.
Otra cosa distinta es que haya nichos de mercado en los que la gente de aquí no quiere trabajar y se pueden cubrir con inmigrantes. A partir de ahí, el salario que se les asigna… Algunos abusos se pueden dar, no voy a negarlo, pero no creo que sea lo común. No creo que la inserción de los inmigrantes vaya en perjuicio de los autóctonos.
Se dice a menudo que el espíritu emprendedor en Euskadi está en horas bajas. ¿Es posible revitalizarlo con una tasa de ocupación tan alta? Porque con el desempleo tan bajo, parece que no hay necesidad de optar por el autoempleo.
La necesidad y el espíritu emprendedor están relacionados en alguna medida, pero también es verdad que ser emprendedor hoy es más difícil que hace años. Cada vez hay menos nichos de mercado y tienes que ser más competitivo. Yo no sé si se podría decir tanto como que el espíritu emprendedor está en horas bajas. Aún hay un porcentaje importante de emprendedores y esperemos que siga subiendo.
En tres o cuatro pinceladas, resuma los objetivos de su departamento para esta legislatura.
Queremos fomentar el empleo de calidad, reduciendo la eventualidad e incentivando al empresario a subir de categoría al trabajador. Vamos a poner en marcha políticas para integrar a colectivos en riesgo de exclusión, como mujeres de cierta edad, parados de larga duración y otras personas que han tenido problemas como la cárcel o las drogas.
¿Y en el apartado de formación?
Tenemos programas de formación ocupacional para ayudar a integrar a esos colectivos en riesgo de exclusión, y formación continua para mejorar la adaptación de los trabajadores.
¿Piensa acometer cambios organizativos en el sistema de ayudas?
Queremos reducir el número de programas para no liar mucho a la gente. Ahora están demasiado compartimentados y queremos simplificarlos en número y en contenido para abrir el abanico.
Una iniciativa que ha anunciado es el impulso a la agencia Dema.
Queremos abrir la ventanilla de la agencia a todo el territorio vizcaino y a todos los colectivos, autónomos incluidos. Nuestra intención es estudiar la viabilidad de los proyectos emprendedores, orientarles en el tema de ayudas y poner a su disposición todos los medios de la Diputación, desde pabellones a infraestructuras, para que su idea se haga realidad.
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