Luchar contra la exclusión social
El Universal, , 08-11-2007Hoy, jueves 8 de noviembre, los jefes de Estado y de Gobierno, de 19 países de América Latina y 3 de Europa (España, Portugal y Andorra) se reunirán en Santiago de Chile, sede de la 17 Cumbre Iberoamericana, para aprobar fórmulas que permitan combatir las desigualdades y la exclusión en sus países.
El objetivo final es iniciar un proceso que concluya con la construcción de sociedades inclusivas en las que todos sus ciudadanos gocen de los beneficios del desarrollo y de la globalización y en que sus derechos sociales a la educación, la salud, la previsión y el trabajo, estén plenamente garantizados.
El tema que se debatirá en la cumbre: Cohesión social y políticas sociales para alcanzar Sociedades más Inclusivas en Iberoamérica, fue propuesto por la presidenta chilena Michelle Bachelet, durante la anterior cita iberoamericana, celebrada en Montevideo en noviembre de 2006.
Chile ha advertido que, pese a los importantes avances de la región en la recuperación de la democracia y en el crecimiento económico, la existencia de grandes brechas en el ámbito social constituye una seria amenaza a la gobernabilidad democrática y a la estabilidad económica, social e institucional. Por ello, abordar el desafío de la cohesión social reviste una importancia estratégica fundamental.
Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), pese a varios años consecutivos de un notable desempeño económico y social en la región, la pobreza afecta a un 38% de habitantes, lo que equivale a 230 millones de personas, de las cuales 79 millones son indigentes.
El canciller chileno, Alejandro Foxley, señaló que aunque en América Latina, durante la década pasada, acontecieron hechos positivos como la recuperación de la democracia y la apertura de economías, éstos avances no fueron siempre acompañados del desarrollo de políticas sociales con justicia social, ni de reformas democráticas que institucionalizaran un orden más equitativo y más incluyente.
Hoy el crecimiento económico no garantiza democracias estables. No basta con tener muchos tratados de libre comercio exitosos si los gobiernos no son capaces de incorporar, dentro de los beneficios del desarrollo y en un horizonte de tiempo razonablemente breve, a los sectores que han estado marginados, y darles un piso de protección social básico, sentenció Foxley.
La importancia de la cohesión social y sus efectos en el futuro de las democracias latinoamericanas, ha sido recogida por la Unión Europea que lo ha convertido, junto a los derechos humanos y el cambio climático, en uno de los ejes de sus relaciones hacia América Latina, tal como quedó de manifiesto en el reciente encuentro entre el Presidente Felipe Calderón y la Comisión Europea en Bruselas.
Igualmente, la mayoría de los Presidentes latinoamericanos coinciden en que la lucha contra la pobreza y otras formas de exclusión son el principal desafío de sus países.
En esa línea, la presidenta Bachelet plantea la consolidación de un sistema de protección de derechos sociales como el sello de su gobierno y el presidente Calderón sostiene que la desigualdad es el reto más importante de nuestra generación, motivo por el cual se refirió extensamente a los esfuerzos realizados en materia de cohesión social durante la entrega de su Primer Informe de Gobierno.
Chile coincide también con el primer mandatario mexicano en que los problemas de cohesión social deben enfrentarse tanto interna como internacionalmente y aplaude su decisión de asumir un rol internacional activo con la premisa más mundo en México y más México en el mundo. Compartiendo esta convicción, hemos impulsado esta Cumbre Iberoamericana que busca alcanzar una plataforma de acción regional común en este tema central y otros asociados como la salud, las pensiones y la migración.
Estamos convencidos que la participación de México es de vital importancia para avanzar en un esfuerzo conjunto en la construcción de sociedades más inclusivas, más equitativas, y asegurar economías estables y democracias sólidas en la región. También para convertir la globalización en un espacio para la equidad y que, tal como lo señaló recientemente la presidenta Bachelet en Naciones Unidas, juntos podamos globalizar la prosperidad para todos.
En la Cumbre Iberoamericana esperamos aprobar medidas concretas, entre ellas, el Convenio Iberoamericano de Seguridad Social, que garantizará derechos laborales y jubilación a todos los trabajadores, independientemente del país donde desarrollan su actividad y, por tanto, podría beneficiar a 6 millones de emigrantes y sus familias en los países iberoamericanos.
La presidenta Bachelet para explicar la magnitud de la tarea en que estamos empeñados ha repetido las palabras que pronunciara el escritor mexicano Carlos Fuentes hace 16 años: “Los Estados democráticos en la América Latina están desafiados a hacer algo que hasta ahora sólo se esperaba de las revoluciones: alcanzar el desarrollo económico, junto con la democracia y la justicia social”.
A 16 años de sus palabras y, también de la I Cumbre Iberoamericana de Guadalajara, el desafío sigue vigente, pero confiamos que en Santiago de Chile podamos dar un impulso final a una agenda que nos permita construir sociedades más democráticas, inclusivas, solidarias y justas.
El doloroso momento que viven los Estados de Tabasco Y Chiapas ha llevado al presidente Felipe Calderón con justa razón a permanecer en el país junto a sus compatriotas más afligidos. En consecuencia, la delegación mexicana encabezada por la canciller Patricia Espinosa transmitirá, de manera clara y lúcida, la relevancia que le asigna su gobierno a la cohesión social y lo hará en Chile, país que comparte con México una visión común respecto de la necesidad de luchar enérgicamente contra la pobreza y la exclusión social, como garantía de un futuro democrático.
Hoy, jueves 8 de noviembre, los jefes de Estado y de Gobierno, de 19 países de América Latina y 3 de Europa (España, Portugal y Andorra) se reunirán en Santiago de Chile, sede de la 17 Cumbre Iberoamericana, para aprobar fórmulas que permitan combatir las desigualdades y la exclusión en sus países.
El objetivo final es iniciar un proceso que concluya con la construcción de sociedades inclusivas en las que todos sus ciudadanos gocen de los beneficios del desarrollo y de la globalización y en que sus derechos sociales a la educación, la salud, la previsión y el trabajo, estén plenamente garantizados.
El tema que se debatirá en la cumbre: Cohesión social y políticas sociales para alcanzar Sociedades más Inclusivas en Iberoamérica, fue propuesto por la presidenta chilena Michelle Bachelet, durante la anterior cita iberoamericana, celebrada en Montevideo en noviembre de 2006.
Chile ha advertido que, pese a los importantes avances de la región en la recuperación de la democracia y en el crecimiento económico, la existencia de grandes brechas en el ámbito social constituye una seria amenaza a la gobernabilidad democrática y a la estabilidad económica, social e institucional. Por ello, abordar el desafío de la cohesión social reviste una importancia estratégica fundamental.
Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), pese a varios años consecutivos de un notable desempeño económico y social en la región, la pobreza afecta a un 38% de habitantes, lo que equivale a 230 millones de personas, de las cuales 79 millones son indigentes.
El canciller chileno, Alejandro Foxley, señaló que aunque en América Latina, durante la década pasada, acontecieron hechos positivos como la recuperación de la democracia y la apertura de economías, éstos avances no fueron siempre acompañados del desarrollo de políticas sociales con justicia social, ni de reformas democráticas que institucionalizaran un orden más equitativo y más incluyente.
Hoy el crecimiento económico no garantiza democracias estables. No basta con tener muchos tratados de libre comercio exitosos si los gobiernos no son capaces de incorporar, dentro de los beneficios del desarrollo y en un horizonte de tiempo razonablemente breve, a los sectores que han estado marginados, y darles un piso de protección social básico, sentenció Foxley.
La importancia de la cohesión social y sus efectos en el futuro de las democracias latinoamericanas, ha sido recogida por la Unión Europea que lo ha convertido, junto a los derechos humanos y el cambio climático, en uno de los ejes de sus relaciones hacia América Latina, tal como quedó de manifiesto en el reciente encuentro entre el Presidente Felipe Calderón y la Comisión Europea en Bruselas.
Igualmente, la mayoría de los Presidentes latinoamericanos coinciden en que la lucha contra la pobreza y otras formas de exclusión son el principal desafío de sus países.
En esa línea, la presidenta Bachelet plantea la consolidación de un sistema de protección de derechos sociales como el sello de su gobierno y el presidente Calderón sostiene que la desigualdad es el reto más importante de nuestra generación, motivo por el cual se refirió extensamente a los esfuerzos realizados en materia de cohesión social durante la entrega de su Primer Informe de Gobierno.
Chile coincide también con el primer mandatario mexicano en que los problemas de cohesión social deben enfrentarse tanto interna como internacionalmente y aplaude su decisión de asumir un rol internacional activo con la premisa más mundo en México y más México en el mundo. Compartiendo esta convicción, hemos impulsado esta Cumbre Iberoamericana que busca alcanzar una plataforma de acción regional común en este tema central y otros asociados como la salud, las pensiones y la migración.
Estamos convencidos que la participación de México es de vital importancia para avanzar en un esfuerzo conjunto en la construcción de sociedades más inclusivas, más equitativas, y asegurar economías estables y democracias sólidas en la región. También para convertir la globalización en un espacio para la equidad y que, tal como lo señaló recientemente la presidenta Bachelet en Naciones Unidas, juntos podamos globalizar la prosperidad para todos.
En la Cumbre Iberoamericana esperamos aprobar medidas concretas, entre ellas, el Convenio Iberoamericano de Seguridad Social, que garantizará derechos laborales y jubilación a todos los trabajadores, independientemente del país donde desarrollan su actividad y, por tanto, podría beneficiar a 6 millones de emigrantes y sus familias en los países iberoamericanos.
La presidenta Bachelet para explicar la magnitud de la tarea en que estamos empeñados ha repetido las palabras que pronunciara el escritor mexicano Carlos Fuentes hace 16 años: “Los Estados democráticos en la América Latina están desafiados a hacer algo que hasta ahora sólo se esperaba de las revoluciones: alcanzar el desarrollo económico, junto con la democracia y la justicia social”.
A 16 años de sus palabras y, también de la I Cumbre Iberoamericana de Guadalajara, el desafío sigue vigente, pero confiamos que en Santiago de Chile podamos dar un impulso final a una agenda que nos permita construir sociedades más democráticas, inclusivas, solidarias y justas.
El doloroso momento que viven los Estados de Tabasco Y Chiapas ha llevado al presidente Felipe Calderón con justa razón a permanecer en el país junto a sus compatriotas más afligidos. En consecuencia, la delegación mexicana encabezada por la canciller Patricia Espinosa transmitirá, de manera clara y lúcida, la relevancia que le asigna su gobierno a la cohesión social y lo hará en Chile, país que comparte con México una visión común respecto de la necesidad de luchar enérgicamente contra la pobreza y la exclusión social, como garantía de un futuro democrático.
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