El fiscal pide hasta 10 años para 5 'mossos' acusados de tortura

Diario de noticias de Gipuzkoa, , 08-11-2007

barcelona. El fiscal pide entre tres y diez años de cárcel para cinco Mossos de Esquadra acusados de torturar y lesionar a un hombre al que detuvieron por error y al que amenazaron varias veces de muerte e incluso llegaron a poner una pistola en la boca para que confesara.

En su escrito de acusación, el fiscal solicita diez años de cárcel para Jordi P.B., Joan S.P. y Manuel F.M., siete para Fernando C.L. y tres para Alejandro A.A., y exculpa al sargento que dirigió la detención, al entender que no ordenó los malos tratos. El Departamento de Interior confió en la inocencia de los imputados, no les abrió un expediente y puso a su disposición un abogado.

Los hechos sucedieron hacia las 21.00 horas del 27 de julio de 2006, cuando los agentes fueron al domicilio del ciudadano rumano Lucian P. para detenerle, ya que la víctima de un asalto cometido cinco días antes le identificó, con dudas, como su agresor a partir de una foto de la cámara de un cajero automático.

Según el fiscal, los agentes, que iban de paisano, se abalanzaron por la espalda sobre Lucian P., a quien arrojaron al suelo y esposándolo, al tiempo que le propinaban golpes por todo el cuerpo y le pisaban la cabeza mientras varios peatones les recriminaban su “brutal actuación”, ya que no se identificaron.

Luego, metieron al detenido en un vehículo policial, en el que Jordi P.B., metió en la boca del arrestado una pistola exigiéndole que reconociera ser el autor del robo bajo la amenaza de que si no confesaba “lo tirarían por un barranco”. Además, advirtieron a Lucian P. de que si la jueza lo dejaba libre, “lo podían matar, porque no sería el primero”.

Paralelamente, dos de los agentes, Fernando C.L. y Alejandro A.A., detuvieron de forma “arbitraria” a la novia de Lucian P., que estaba embarazada de pocos meses, y la agarraron por el pelo, le apretaron el cuello y la arrastraron hasta otro vehículo policial, en el que la trasladaron a la comisaría de Les Corts.

Una vez en el aparcamiento de la comisaría, Jordi P.B., Manuel F.M. y Joan S.P. siguieron pegando y amenazando de muerte a Lucian P., que les pidió que dejaran de agredirle porque era hemofílico.

Tras obligarle a desnudarse, le trasladaron al calabozo, donde permaneció hasta la mañana siguiente, cuando la víctima del robo no le pudo reconocer. Según el fiscal, a partir de entonces los agentes cambiaron su actitud e incluso admitieron que “posiblemente” se habían equivocado, por lo que quedó en libertad y fue acompañado a su domicilio por uno de los propios agentes acusados. >efe

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