Italia y Rumanía solicitan a la UE ayuda para la inmigración

El Periodico, ROSSEND DOMÈNECH, 08-11-2007

Apertura de nuevos consulados rumanos, un contingente policial de Bucarest estable en Italia y muchos mea culpa de ambas partes. Así concluyó ayer el primer encuentro entre el primer ministro italiano, Romano Prodi, y su homólogo de Rumanía, Calin Popescu Tariceanu, celebrado en Roma, en un contexto de alarma general y, en algunos casos, de rechazo al alud de inmigrantes rumanos que en un año se han instalado en la península italiana.
La reunión tuvo lugar después que el Gobierno italiano aprobó la semana pasada un decreto sobre seguridad, que contempla la expulsión de ciudadanos comunitarios considerados “peligrosos”, tras el robo, violación y asesinato de una mujer en Roma y de otros incidentes provocados por rumanos.
Al final del encuentro, al que seguirá otro en Bucarest, Prodi y Tariceanu informaron de que han escrito conjuntamente a la Comisión Europea pidiendo que Europa “movilice lo mejor posible sus recursos”, principalmente en lo que se refiere “a las medidas de integración social de la comunidad gitana” y en “la gestión de los flujos migratorios”. Tariceanu afirmó que, cuando un rumano se pone “chaqueta y corbata y cruza la frontera, no se sabe adónde irá ni qué piensa hacer”.

PALABRAS PARA TRANQUILIZAR
Prodi intentó tranquilizar a los rumanos, subrayando que es “el delito y no la nacionalidad” lo que debe ser atacado. “Estamos contra los delincuentes y no contra los rumanos”, dijo, después de que su ministro del Interior, Giuliano Amato, hubiese asegurado que no se preparan “expulsiones masivas”. “Yo pude salir por primera vez de Rumanía en 1990”, explicó Tariceanu, que explicó que en su primer viaje a Europa occidental vio a “muchas portuguesas que servían en las casas y a polacos que trabajaban en todos los oficios”. “Ahora nos toca a nosotros”, puntualizó.
En una entrevista concedida a los medios italianos, el presidente rumano, Traian Basescu, fue aún más contundente que su primer ministro: “Hay que decir las cosas como son; el fenómeno delictivo y la cuestión de la seguridad vinculada a los gitanos no surgen ahora, ni tampoco 10 meses atrás, cuando Rumanía entró a formar parte de la UE, sino mucho, mucho antes”. “Hemos reaccionado con demasiado retraso”, añadió, explicando que una expulsión masiva “no serviría de nada, porque a los pocos días volverían”. También Prodi subrayó que “nadie esperaba esto, la gran salida de Rumanía”. En una entrevista concedida al Financial Times, el primer ministro italiano confesó que “nadie sabe cuántos rumanos han entrado en Italia” y que la cifra de 500.000 dada por Interior “es una exageración”.

LA RED CONSULAR
Entre las medidas concretas anunciadas por ambos dirigentes figuran, por parte rumana, la potenciación de su red consular en Italia, actualmente limitada a Roma y Milán, y un sistema de control para que los ciudadanos devueltos por su peligrosidad no puedan volver a salir del país. De común acuerdo, convinieron en potenciar el actual equipo policial rumano en Italia, que ahora consta de pocas unidades. “Ha sido una jornada positiva, en el espíritu de cooperación y amistad con el que deben actuar dos pueblos amigos en el ámbito de la Unión Europea”, zanjó Prodi.
El Papa también recibió durante 10 minutos en el Vaticano al político rumano, que pidió audiencia en el último momento.

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