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Italia y Rumanía abordan la crisis de las expulsiones masivas y piden ayuda a la UE
El Correo, 08-11-2007El primer ministro italiano, Romano Prodi, recibió ayer en Roma a su homólogo rumano, Calin Popescu Tariceanu, para abordar juntos la crisis que ha golpeado a la nutrida comunidad rumana asentada en Italia, más de medio millón de personas, que con nuevo y polémico decreto se exponía a expulsiones masivas. La cita ha serenado los ánimos de un fenómeno muy inflado por el constante aire preelectoral que se vive en Italia y que, de hecho, ya se está deshinchando. El Gobierno, marcado por sus aliados de la izquierda comunista, ya ha suavizado el decreto y las expulsiones serán puntuales.
Prodi y Tariceanu firmaron ayer acuerdos de colaboración, como la formación de una fuerza policial conjunta, y también una carta enviada a la UE para que se encargue del problema. La petición concreta es que Bruselas aporte fondos estructurales para programas de integración social de inmigrantes sin recursos dentro de la UE, tanto en el país de origen como el de llegada. De lo que se está hablando es, sobre todo, de gitanos y de la movilidad de que disfrutan desde que el 1 de enero cayeron las fronteras de Rumanía y Bulgaria con la UE. Muchos, de origen rumano, han recalado en Italia y se ha creado una fricción creciente. Ayer mismo, Romano Prodi declaraba en una entrevista a ‘The Financial Times’ que las consecuencias de la entrada de Rumanía habían pillado por sorpresa a la UE.
La chispa que hizo estallar el conflicto la semana pasada fue el cruel asesinato en Roma de una mujer, sólo para robarle el bolso, a manos de un inmigrante rumano. Al día siguiente, el Gobierno aprobó un decreto que permitía expulsar a los ciudadanos de la Unión Europea considerados peligrosos, una referencia clara a los rumanos. Es cierto que el 15% de los delitos del año pasado en Italia los cometieron rumanos, pero también es verdad que los detenidos de esta nacionalidad son un porcentaje muy reducido, el 4%, de esta comunidad.
Daba igual. El resultado fueron chabolas derribadas, cálculos periodísticos que hablaban de miles de expulsiones y la aparición de grupos de extrema derecha con palizas a emigrantes. Todo se ha exagerado mucho, pero es que empezó porque lanzó la idea del decreto Walter Veltroni, alcalde de Roma, probable sucesor de Prodi y que está haciendo pruebas técnicas de liderazgo de la izquierda.
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