Agresión
Paliza en la calle al grito de 'Viva España'
El Mundo, , 07-11-2007Un inmigrante colombiano fue golpeado el pasado domingo de madrugada en Las Rozas por cuatro jóvenes al grito de ‘Viva España’. «Llevaban botas y uno tenía la cabeza rapada», dice la víctima. «Si mi mujer no me ayuda me hubieran matado», dice Jaime Saa, colombiano de 56 años, sufrió el pasado domingo por la noche una agresión ultra cuando regresaba a su casa con su mujer. En la plaza de Madrid de Las Rozas fue golpeado por cuatro jóvenes al grito de ‘Viva España’. Le pegaron puñetazos, le atizaron con botas y le sacudieron con un bate de béisbol en su tez morena. Luego le remataron arrollándole con un coche.
Jaime pasó todo el día en el hospital Puerta de Hierro. Tiene un brazo roto y golpes por todo el cuerpo. Está molido y le cuesta andar. Pero dice que hay cosas peor que las heridas. «Llevo unos días que no pego ojo. Sólo pienso en el momento en que me daban y golpeaban junto a un contenedor». Dos minutos de ataque despiadado en los que no pudo ver la cara de sus agresores. Sólo sus botas, sus puños cerrados y un bate de béisbol. «Era de noche y sólo pensé en protegerme. Mi mujer, en cambio, sí vio la cara de uno de ellos. Tenía la cabeza rapada. Eran muy jóvenes, entre 18 y 20 años», agrega.
Aunque todavía no ha puesto la denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Las Rozas, ayer fue interrogado por los agentes, que han iniciado una investigación del caso. Las pesquisas son complicadas puesto que los testigos no vieron la matrícula del coche.
Golpe en la espalda
Los hechos ocurrieron sobre las 04:00 horas del domingo. Jaime y su mujer habían pasado la noche con unos amigos en una discoteca de Las Rozas. «Me agaché a atarme el cordón del zapato y le dije a mi mujer que se adelantase. Pasé delante de un coche azul que estaba arrancado y escuché como decían ‘Viva España’». «A continuación», prosigue Jaime, «sentí un golpe en la espalda y luego otro en la sien. Me empezaron a golpear cuatro personas por todos los lados. Me caí y traté de refugiarme en unos contenedores».
El hombre asegura que puso la mano delante de su cara para tratar de amortiguar los golpes en el rostro. «Entonces me empezaron a dar patadas con unas botas y uno de ellos me golpeó con un bate de béisbol». Los gritos de Jaime alertaron a su mujer, que ya había doblado la esquina. «Cuando ella llegó empezó a pedir auxilio y dejaron de golpearme. Si no llega a aparecer me hubieran matado a golpes», cuenta Jaime, que se encuentra ahora de baja. Los agresores se subieron a un Seat Ibiza azul. En la huida fue arrollado por la parte delantera del coche. «Me querían rematar pero pude esquivarlo. El golpe fue pequeño». «Llevo siete años viviendo en España y trabajando en la construcción y nunca me había pasado nada. Tengo un buen concepto de España y lo voy a seguir teniendo pese a lo que me ha pasado», añade.
En el lugar de los hechos se personó la Policía Local y efectivos del Summa, cuyos facultativos «no detectaron heridas que revistieran gravedad», por lo que la víctima «se fue por su propio pie a casa». Fuentes municipales indicaron a Efe que el hombre «no presentó denuncia ni hizo alusión» a que sus atacantes profirieran «gritos racistas». «En el atestado no hay alusión a los gritos racistas ni a si el atropello fue intencionado o accidental, por lo que el Ayuntamiento no emitirá ningún comunicado de condena hasta que el agredido presente una denuncia», ha indicado un portavoz municipal.
La mujer del agredido, Yolanda, aseguró que, pese a ser dado de alta en el lugar, Jaime se sintió muy mal. Un familiar lo trasladó al Hospital Puerta de Hierro, donde permaneció ingresado desde las cinco de la mañana hasta las 20.00 horas del domingo. «Tenía el brazo roto, la boca reventada y contusiones por todo el cuerpo. Además le duele mucho el pecho», dice su esposa.
Respecto a los gritos de ‘Viva España’, que habían proferido los atacantes mientras agredían a su marido, Yolanda descartó que el motivo de la agresión fuera el robo, puesto que «no le quitaron nada». «Lo único que echamos en falta fue el móvil, que seguro que se le perdió cuando cayó al suelo». «Son personas que no nos quieren a nosotros los colombianos», afirmó, en alusión a los agresores. Además, se mostró extrañada de este episodio violento, ya que lleva viviendo en España ocho años y nunca hasta ahora habían tenido «ningún problema». «Estamos a gusto. Hay personas muy amables que siempre nos han apoyado», dijo.
Jaime fue recibido ayer por la representante de la embajada colombiana en España, que le ofreció su apoyo y ayuda legal.
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