De patadas

Diario de Noticias, Carlos Ordóñez (SOS Arrazakeria), 31-10-2007

La patada de ese macarra es una más. Escandaliza y sonroja porque se ve. Porque esta vez había una cámara. Porque el muy gañán ni se percata de que está siendo filmado. Por lo espectacular del hecho. Es de esos racistas tan brutos que viven su racismo con la naturalidad de que eso es lo hay. Estaba borracho y punto, nen. No es una patada aislada. Es una más. Es una patada de matón de barrio. Pero todos los días hay patadas contra los inmigrantes. La suya, la de ese chulo misógino, responde a más cosas.

Que aquí no se escaquee nadie. El racismo más burdo, el más deleznable en formas tiene primos hermanos y padrinos. No surge por generación espontánea en un pobre imbécil de veintitantos vacíos años de una ciudad europea. Es alimentado por sus hermanos mayores. Por la alarma social que encienden los medios de comunicación con sus titulares cargados de estereotipos, por leyes de extranjería injustas y segregacionistas, por proyectos como el de la Carta azul que legaliza el robo de cerebros a los países del sur, por la utilización del filtro del ADN para (im)posibilitar reagrupaciones familiares, por la valla de Ceuta y la de Melilla, por la normalización de con que se viven los miles y miles de muertos en las costas de África y Canarias, por la exigencia de visados, por la hipocresía de tanto político de orgullo patrio…

Pero esa patada tiene más acompañantes aún. Que nadie se vaya. La explotación laboral de que son víctimas los culpables de ser de fuera, el miedo ofensivo que da a tantos conciudadanos vivir debajo de gentes de otros lugares, el trato degradante de muchos uniformados (policías o guardas jurados) a las personas que hacen colas multicolores ante tantas oficinas, ministerios, embajadas, olvidarse de pagar la Seguridad Social de la mujeres que cuidan de los viejos, sospechar del moreno, vigilar a la de fuera, el miedo al que viene, no alquilar un piso, temer la mezcla, al velo, al acento, a todo…

Esa patada no es un hecho aislado, no. Tiene demasiados cómplices. Algunos muy ilustres.

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