La oposición británica exige un tope de inmigrantes de fuera de la UE
ABC, 31-10-2007EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL
LONDRES. Varios ministros del Gobierno de Gordon Brown han tenido que disculparse por un error que los laboristas han venido arrastrando durante sus diez años en el poder: las cifras oficiales habían registrado la presencia de menos trabajadores extranjeros de los que en realidad hay en el país. El Gobierno laborista se había «olvidado» de 300.000 trabajadores, con lo que las cifras corregidas indican que 2,3 millones de personas extranjeras trabajan en el Reino Unido, un 8 por ciento de la fuerza laboral.
El fantasma de la sobrepoblación
Esto ha cogido al primer ministro absolutamente con el pie cambiado en un momento en que, con el viento a favor en las encuestas, los conservadores estaban centrando el debate en la inmigración. La perspectiva de un país sobrepoblado, con un aumento de cinco millones de habitantes en 2016 y de once para 2031, pasando de los actuales 60 millones de personas a 71 millones, de acuerdo con la proyección publicada la semana pasada por la Oficina Nacional de Estadística, ha añadido un argumento más a la esgrimida conveniencia de limitar la inmigración. El Gobierno se está moviendo con lentitud en esta materia, con un sistema de puntos que fue anunciado el año pasado y que aún no entrará en funcionamiento hasta el próximo. Ese sistema pretende concentrar la inmigración de fuera de la Unión Europea en trabajadores cualificados, pero no llega a establecer ningún cupo máximo de extranjeros que podrían instalarse en el país.
Esto último es lo que solicita el líder conservador, David Cameron, que plantea la necesidad de una cuota que se sitúe por debajo del crecimiento neto de 200.000 personas anuales que en los últimos años ha registrado el país.
El error «de buena fe» en la contabilidad de trabajadores extranjeros, tal como lo ha calificado la ministra del Interior, Jacqui Smith, supone también otro problema para Gordon Brown. Desde poco después de llegar al puesto primer ministro, Brown ha venido repitiendo la frase «puestos de trabajo británicos para los trabajadores británicos», más propia de ciertas formulaciones populistas y nada acorde con las prescripciones de la UE.
Ahora se ha sabido que de los algo más de dos millones de puestos de trabajo creados por los laboristas en 1997, la mitad han ido a parar a trabajadores extranjeros, algo que desmiente la versión dada hasta ahora por el Gobierno.
Este nuevo debate sobre la inmigración y demografía ha contado también con sus anécdotas. La cadena de televisión Sky News se ha debido de excusar por una palabra soltada por una presentadora de informativos, Julie Etchingham, desconocera de que el micrófono estaba abierto. Cuando se mostraron unas imágenes con declaraciones de Cameron, en las que éste decía que parte del crecimiento de la población se debe a causas naturales, como las tasas de natalidad y mortalidad, por lo que en esto «nuestra política obvia debería ser…», la presentadora dijo «exterminación».
El líder «tory» se ha disculpado ante el embajador de Lituania por decir que muchas subvenciones otorgadas a inmigrantes constituyen un despilfarro de dinero, como cuando el Ministerio de Cultura subvenciona «la danza de una pierna de las tropas lituanas».
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