"La acogida profesional que iniciamos este año beneficiará más a los menores desprotegidos"
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 27-10-2007donostia . Los problemas con los menores del centro de acogida de Tolosa hace unas semanas sorprendieron a la nueva diputada sólo unos meses después de hacerse cargo del departamento: “No sé explicar por qué pasó. Tratamos con personas y no todo es perfecto”. Su objetivo es completar en el primer semestre de 2008 un nuevo Mapa de Servicios Sociales que amplíe las infraestructuras y servicios previstos para dependientes y discapacitados también a los menores desprotegidos, personas en situación de riesgo y víctimas de la violencia de género.
¿Cuáles serán las acciones más inmediatas para empezar a completar ese nuevo Mapa de Servicios Sociales?
Antes de fin de año abriremos un centro de atención de urgencia para mujeres maltratadas y otro para urgencias sociales. También es prioritario atender a los menores extranjeros no acompañados con nuevos recursos: estamos adecuando las dos villas que se adquirieron la legislatura anterior, ya están funcionando dos recursos más y el año que viene abriremos siete nuevos centros.
En uno de ellos, el de Tolosa, hace varias semanas los trabajadores denunciaron que la situación era crítica por las malas condiciones del propio edificio y algunos motines de los acogidos.
Ya no hay menores en ese centro y se están llevando a cabo las obras de rehabilitación que estaban previstas. En cuanto hubo esos problemas se tomaron decisiones: se sacó de aquel entorno a los menores más problemáticos y se desplazó a algunos más para descongestionarlo. Los demás se han repartido en otros centros.
¿Por qué sucedió? ¿Y por qué en Tolosa?
Tolosa es el centro de acogida de urgencia, el primero al que se lleva a los menores, donde ellos tienen el primer choque con nuestra realidad. No sé explicar por qué pasó, habrá mil razones y problemas. Y entre tantos menores, que haya dos o tres problemáticos también es normal, hay que entender de dónde vienen. Me imagino a un chaval de 16 años en una patera y puede que nosotros nunca suframos lo que él ha sufrido a esa edad. Eso no justifica las actuaciones violentas, pero ellos vienen con la expectativa de enviar dinero a casa, llegan aquí y no se les deja trabajar. Intentaremos que no se vuelva a repetir, pero tratamos con personas y no todo es perfecto. Aunque quiero decir que bastantes menores se insertan bien en la sociedad. En otros centros no hay problemas.
¿Intentan evitar que los centros estén masificados?
En Tolosa había más menores de los que debía haber, pero una Administración no puede tener recursos abiertos esperando a que venga gente, hay que establecer medidas transitorias, hace falta tiempo y el problema de los menores no acompañados se inició hace poco. Con el esfuerzo presupuestario y los nuevos centros que se habilitarán el año que viene, estará más o menos solucionado.
¿A cuántos menores se atiende en los centros de acogida?
Este año hemos atendido a 210 menores extranjeros y en 2003 eran 114; en cuatro años hemos doblado la cifra. Además de los extranjeros, atendemos a mil menores guipuzcoanos en programas de intervención familiar, en acogimiento residencial o en programas de emancipación. Esos mil menores están en situaciones no muy deseables en una sociedad supuestamente del bienestar.
Apelan a la solidaridad de las familias guipuzcoanas para acoger a esos menores. ¿Es difícil conseguirlas?
La familia extensa (tíos, abuelos u otros parientes) recibió a 104 menores en 2006, y en familia ajena se asistió a 79. Ahora preparamos un programa de acogida profesional, que se trabaja mucho en Europa. Los técnicos dicen que puede ser más beneficioso, sobre todo en algunos casos. Se les atenderá en pisos, seguramente, con psicólogos, pedagogos o trabajadores sociales, según las necesidades. Ya se está formando a cuatro profesionales y queremos ponerlo en marcha este año.
No son menores, pero hace algunos meses el colectivo de viudas denunciaba su situación de desprotección y demandaba que se les compensaran las pensiones con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
Personalmente, veo bien asimilar al SMI las pensiones de personas que no están en edad ni en disposición laboral, tal y como han acordado el Gobierno Vasco y el PSE-EE en la Ley de Garantía de Ingresos que se aprobará el año que viene. Y ha llegado el momento de subir el SMI. Pero hay que diferenciar entre la renta básica y el SMI: el objetivo de la renta básica en las personas reinsertables laboralmente es ser transitoria y ser un incentivo, e igualarla al SMI no fomentaría la inserción laboral de esa persona, que cobraría lo mismo sin trabajar que si trabaja.
Algunos reciben esa renta básica, ¿pero saben cuántos hogares guipuzcoanos viven bajo el umbral de la pobreza en Gipuzkoa?
En 2004 era el 3,6% de las familias: 8.841 hogares y 15.686 personas.
Es una cifra bastante alta.
Sí, el índice parece pequeño pero el número es considerable. En total nuestro departamento tienen abiertos 13.089 expedientes de ayudas: de renta básica (5.673), de complementos de renta básica (298), ayudas económicas individuales (3.328), pensiones no contributivas (2.953), ayudas Lismi para minusválidos (306) y del fondo de bienestar social (531).
Al margen de ayudas económicas, ¿cómo se trabaja con este colectivo?
Se busca su inserción laboral. Tenemos un programa exitoso, Txekinbide, que en 2006 atendió a más de mil personas y convenió prácticas en empresas para 500. También hay programas de asociaciones o ayuntamientos. Insertar laboralmente a esas familias podría sacarlas de la pobreza, y la tasa de paro no es tan alta como para que eso sea inviable.
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