LA VIOLENCIA EN LA SOCIEDAD
Libertad para el agresor
El juez cree que hay un delito deleznable pero no motivos para enviarlo a prisión
La Vanguardia, , 26-10-2007Anoche, Sergi Xavier Martín, el joven que protagonizó un ataque racista contra una menor de origen ecuatoriano, salió en libertad del juzgado de Sant Boi de Llobregat donde había prestado declaración durante unas dos horas. El juez decretó la libertad provisonal sin fianza para Martín al entender que el delito no justifica la medida de prisión, que no hay informes que avalen las lesiones y que no existe riesgo de nueva agresión a la menor.
El auto impone severas medidas restrictivas para el acusado, y también de protección para la víctima. De esta forma, establece la obligación de comparecer dos veces al día ante la Policía Local de Santa Coloma de Cervelló, por la mañana y por la tarde, y le prohíbe usar la línea de tren donde perpetró la agresión. Además, debe acudir dos veces al mes al juzgado, no puede aproximarse a menos de mil metros de la víctima, ni ponerse en contacto con ella, ni ir a otras poblaciones que no sean Sant Boi, Santa Coloma o la Colonia Guell sin autorización judicial.
El juez reconoce que hay indicios claros de delito, que califica de “deleznable y repugnante”, admitido incluso por el acusado, que se reconoció en el video de seguridad. Pero la falta de informes médicos y psicológicos no permiten aún acusar de un delito de lesiones. En este sentido, la afectación psicológica de la víctima, según el auto, no es grave. Se encuentra en estado de abatimiento, describe el escrito, pero que se manifiesta sólo porque va acompañada al colegio, “manteniendo incluso las salidas nocturnas con sus amigas, lo que indudablemente le valdrá para recuperar su normalidad y felicidad habituales”. Tampoco ve posible acusar de abuso sexual por el pellizco en el pecho. Por esto, el magistrado circunscribe la actuación a un presunto delito de atentado contra la integridad moral con un agravante de xenofobia, que situaría una posible pena entre los seis meses y los dos años.
El juez estima que debido a la levedad del posible castigo, el hecho de que tenga un domicilio aunque esté en paro, la dificultad de una nueva agresión a la víctima (que tiene el estatus de testigo protegido), las pocas probabilidades de fuga y los preceptos constitucionales, no es posible acordar la libertad provisional, sino imponer las medidas descritas. En opinión del magistrado firmante, Eduardo Gómez López, con esta decisión se asegura la presencia de Sergi Xavier Martín al juicio y la protección de la joven ecuatoriana.
En el texto judicial se hace una mención a la expectación despertada por el asunto: “Lo que no puede entrar a valorar este instructor es la presión mediática despertada. En todo caso, tampoco las acusaciones han acreditado como estos factores extrajurídicos pueden influir sobre el imputado”.
Ayer, también declararon ante el juez, la víctima, y un testigo de la agresión en un tren de Ferrocarrils de la Generalitat. La menor acudió al juzgado acompañada de su madre, una hermana y personal del consulado de Ecuador en Barcelona. Al principio, todo era confusión. Los Mossos no habían localizado al principal testigo, el joven argentino que presenció el ataque, aunque no tardaron demasiado tiempo en hallarlo – el día anterior había ido a prestar declaración a la comisaría de Esplugues-.
El agresor logró esquivar a la mayoría de medios al entrar en el juzgado; no en vano, había pactado la exclusiva con una cadena de televisión. Unos jóvenes, que se presentaron como sus amigos, hacían declaraciones a quienes aceptaban pagarles 50 euros.
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