CRÍTICA DE CINE
La patera de la medusa
El Correo, 26-10-2007La vida en Burkina Fasso (república de África centroccidental, que hasta el 4 de agosto de 1984 se denominó Alto Volta) no es fácil. Tal y como aparece reflejado por los realizadores de ‘Querida Bamako’. Su protagonista, el joven Moussa, vive en la aldea donde nació con su familia, sus padres y su mujer Fátima. Aunque él prefiere llamarla Bamako, porque es en la capital de Mali donde la conoció. El campo da lo justo para comer; sin embargo, los problemas empiezan cuando el precario equilibrio ecológico se rompe por culpa de una prolongada sequía. Es entonces cuando, espoleado por la responsabilidad y tras consultar con los ancianos de la aldea, Moussa decide emigrar a Europa.
Así que Moussa se erige en una especie de representante de toda una marea de inmigrantes subsaharianos que, a bordo de pateras – que en cierto modo me recuerdan el cuadro de Géricault ‘La balsa de la medusa’ – cruzan el Estrecho y, si tienen suerte, desembarcan en las costas españolas, para, a continuación, desparramarse por todo el idealizado continente europeo.
No puede ser mas honesta, generosa y sincera la aproximación que los realizadores Omer Oke y Txarli Llorente llevan a cabo con esta modesta película semidocumental, filmada con escasez de medios, pero abundante coraje, que es, precisamente, lo que confiere interés a la historia. Un filme, en resumidas cuentas, tan oportuno como necesario, caracterizado de alguna manera por la trasposición a la gran pantalla de ciertos sofismas visuales propios de la inmediatez televisiva.
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