El racismo predomina en la ondas de EU
El Universal, , 22-10-2007SAN FRANCISCO. La disparidad entre los programas de radio conservadores y los progresistas explica el poder que tienen locutores como Rush Limbaugh, Michael Savage, Sean Hannity, Bill OReilly, Lou Dobbs y Laura Ingraham, entre otros quienes han jugado un papel determinante para detener una reforma migratoria en Estados Unidos y fomentar así un clima antiinmigrante.
Un estudio del Centro para el Progreso Americano realizado la primavera de este año puso al descubierto que la radio conservadora predomina las ondas hertzianas estadounidenses con 91% de los programas de charlas políticas, mientras que apenas 9% son progresistas.
La investigación estableció que la programación de radio es más balanceada en mercados como Nueva York y Chicago. Un dato interesante es que las estaciones de radio propiedad de mujeres, minorías o propietarios locales estadísticamente son menos propicias a transmitir programas conservadores. En contraste, las estaciones controladas por propietarios grupales, y que tienen varias estaciones en múltiples mercados o más de tres estaciones en un mercado sin competencia tienden a presentar más programas conservadores.
Las organizaciones pro inmigrantes recuerdan muy bien cuando en junio pasado al reabrirse el debate migratorio, el locutor conservador Limbaugh pidió a sus radioescuchas: Llamen a sus senadores y díganles que maten esta ley de amnistía.
Limbaugh junto otros locutores del mismo corte leyeron a su audiencia la lista de senadores republicanos a los que debían llamar.
Arnold García, de la Red Nacional Pro Derechos Inmigrantes y Refugiados dijo que este tipo de conductores fomentan la xenofobia y el racismo que ha impedido tener un debate real sobre la reforma migratoria.
Estas voces pertenecen a un proyecto político y no son detenidos porque las compañías para las que trabajan hacen muchas ganancias fomentando el odio, destacó.
Sin embargo, aunque es difícil detener el impacto de estas voces radiales, en ciudades como San Francisco se hacen los primeros esfuerzos por poner un alto a los conductores de radio y televisión antiinmigrantes y racistas.
La Junta de Supervisores de la ciudad aprobó este mes una ley local que condena al conocido conductor de radio Michael Savage por fomentar el odio contra los inmigrantes.
Durante la huelga de hambre que un grupo de estudiantes realizó el 2 y 9 de julio pasado en la ciudad como medida de presión para que se apruebe el Acta de los Sueños, una medida bipartidista que de convertirse en ley permitiría que los estudiantes indocumentados puedan convertirse en residentes legales, Savage en su programa de radio, se mofó del movimiento.
Deberían ayunar hasta morirse de hambre, dijo Savage en su programa del 5 de julio, causando irritación no sólo entre la comunidad inmigrante sino entre la Junta de Supervisores de la ciudad y condado de San Francisco que terminó emitiendo una resolución de condena y cero tolerancia a sus comentarios de odio y racismo.
En una entrevista que dio al periódico The Washington Times, y que el propio Savage colocó en su portal de Internet, mostró su indignación por la condena de que fue objeto y cuestionó que desde cuándo la sátira y el sarcasmo son ilegales en Estados Unidos.
Tanto el supervisor de San Francisco Gerardo Sandoval (autor de la medida de condena contra Savage) como el abogado del Centro de Recursos Legales Pro Inmigrantes de San Francisco, Mark Silverman coincidieron en que los inmigrantes tienen que jugar un papel más activo y presionar más con cartas y llamadas a los congresistas como lo hacen los antiinmigrantes apoyados por conductores de radio y televisión conservadores.
El intento que se hizo este año por pasar una reforma migratoria se cayó gracias a los miles de cartas y llamadas que hicieron los antiinmigrantes instigados por locutores como Savage y compañía. Si nosotros, no sólo hacemos marchas y boicots sino que también llamamos por teléfono y saturamos con cartas a los legisladores como los antiinmigrantes, vamos a tener más influencia y mermar la que tienen los locutores ultraconservadores, remató Silverman.
SAN FRANCISCO. La disparidad entre los programas de radio conservadores y los progresistas explica el poder que tienen locutores como Rush Limbaugh, Michael Savage, Sean Hannity, Bill OReilly, Lou Dobbs y Laura Ingraham, entre otros quienes han jugado un papel determinante para detener una reforma migratoria en Estados Unidos y fomentar así un clima antiinmigrante.
Un estudio del Centro para el Progreso Americano realizado la primavera de este año puso al descubierto que la radio conservadora predomina las ondas hertzianas estadounidenses con 91% de los programas de charlas políticas, mientras que apenas 9% son progresistas.
La investigación estableció que la programación de radio es más balanceada en mercados como Nueva York y Chicago. Un dato interesante es que las estaciones de radio propiedad de mujeres, minorías o propietarios locales estadísticamente son menos propicias a transmitir programas conservadores. En contraste, las estaciones controladas por propietarios grupales, y que tienen varias estaciones en múltiples mercados o más de tres estaciones en un mercado sin competencia tienden a presentar más programas conservadores.
Las organizaciones pro inmigrantes recuerdan muy bien cuando en junio pasado al reabrirse el debate migratorio, el locutor conservador Limbaugh pidió a sus radioescuchas: Llamen a sus senadores y díganles que maten esta ley de amnistía.
Limbaugh junto otros locutores del mismo corte leyeron a su audiencia la lista de senadores republicanos a los que debían llamar.
Arnold García, de la Red Nacional Pro Derechos Inmigrantes y Refugiados dijo que este tipo de conductores fomentan la xenofobia y el racismo que ha impedido tener un debate real sobre la reforma migratoria.
Estas voces pertenecen a un proyecto político y no son detenidos porque las compañías para las que trabajan hacen muchas ganancias fomentando el odio, destacó.
Sin embargo, aunque es difícil detener el impacto de estas voces radiales, en ciudades como San Francisco se hacen los primeros esfuerzos por poner un alto a los conductores de radio y televisión antiinmigrantes y racistas.
La Junta de Supervisores de la ciudad aprobó este mes una ley local que condena al conocido conductor de radio Michael Savage por fomentar el odio contra los inmigrantes.
Durante la huelga de hambre que un grupo de estudiantes realizó el 2 y 9 de julio pasado en la ciudad como medida de presión para que se apruebe el Acta de los Sueños, una medida bipartidista que de convertirse en ley permitiría que los estudiantes indocumentados puedan convertirse en residentes legales, Savage en su programa de radio, se mofó del movimiento.
Deberían ayunar hasta morirse de hambre, dijo Savage en su programa del 5 de julio, causando irritación no sólo entre la comunidad inmigrante sino entre la Junta de Supervisores de la ciudad y condado de San Francisco que terminó emitiendo una resolución de condena y cero tolerancia a sus comentarios de odio y racismo.
En una entrevista que dio al periódico The Washington Times, y que el propio Savage colocó en su portal de Internet, mostró su indignación por la condena de que fue objeto y cuestionó que desde cuándo la sátira y el sarcasmo son ilegales en Estados Unidos.
Tanto el supervisor de San Francisco Gerardo Sandoval (autor de la medida de condena contra Savage) como el abogado del Centro de Recursos Legales Pro Inmigrantes de San Francisco, Mark Silverman coincidieron en que los inmigrantes tienen que jugar un papel más activo y presionar más con cartas y llamadas a los congresistas como lo hacen los antiinmigrantes apoyados por conductores de radio y televisión conservadores.
El intento que se hizo este año por pasar una reforma migratoria se cayó gracias a los miles de cartas y llamadas que hicieron los antiinmigrantes instigados por locutores como Savage y compañía. Si nosotros, no sólo hacemos marchas y boicots sino que también llamamos por teléfono y saturamos con cartas a los legisladores como los antiinmigrantes, vamos a tener más influencia y mermar la que tienen los locutores ultraconservadores, remató Silverman.
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