Los vecinos de Cañada Real hacen una colecta para pagar los materiales de reconstrucción

El Mundo, E. M., 21-10-2007

Más de 20 personas se afanaban ayer por levantar los dos muros que cierran, en esquina, la casa que fue derribada el pasado jueves y que fue la chispa que encendió el fuego de los disturbios Nula presencia policial y una calma tensa. Este era el ambiente que reinaba ayer en la Cañada Real después de los violentos disturbios del pasado jueves por el derribo de una chabola. Los vecinos del lugar recogían dinero para adquirir materiales y volver a edificar la vivienda derribada, según precisaron distintos portavoces de voluntarios y ONG que ayudan a las familias que allí se asientan.


Las fuentes informantes precisaron que la gente no olvida lo ocurrido el pasado jueves, la batalla campal vivida en la zona que habitan los marroquíes por el derribo de una casa y que terminó con más de 20 heridos y 9 detenidos.


Algunos de esos voluntarios, los que se dedican al sector en el que se asientan los rumanos, decidieron ayer llevar a 43 niños, de los que 39 son rumanos, al Parque de Atracciones para que olviden lo sucedido.


Explicaron que todo está tranquilo y que no hay presencia policial, aunque la gente teme que llegue el lunes y pueda levantarse la paralización, ordenada ayer por una juez, del derribo de siete chabolas. En la parte donde se asientan los rumanos se concentraron ayer unas 200 personas para evitar otra orden de desalojo y demolición de siete casas que, finalmente, no se llevó a cabo.


Miedo de los niños


«La población está nerviosa porque teme que vuelva a pasar, que vuelvan a venir las máquinas para derribar las viviendas», señalaba una de las portavoces, quien ha añadido que los niños marroquíes preguntan en las escuelas si también van a tirar sus casas, según informa Efe.


En la zona donde se asientan los marroquíes, «el ambiente está alterado por lo sucedido», precisaron los miembros de la ONG. Además, indicaron que la gente quiere volver a edificar la vivienda derribada, pero tienen miedo de que si suben las paredes «vuelva la Policía».


Por la mañana había en la zona unas 30 personas para ayudar a la familia que perdió la vivienda y han hecho una colecta para comprar materiales y levantar la casa.


Un portavoz de la asociación de vecinos señaló que hubo «una violencia desproporcionada» el jueves y que por ahora no temen que haya más demoliciones, porque otros dos vecinos en situación similar han recurrido, por lo que la decisión se puede demorar un año.


Ha animado a todos los que tienen algún papel que pueda demostrar la propiedad de su vivienda o el pago de recibos como la contribución o la luz a que se pongan en contacto con la asociación, donde se les facilitará asistencia jurídica.


Ha insistido en que son numerosos los que pagan la contribución, aunque este año «el Ayuntamiento de Rivas no nos la quiere cobrar», si bien ha reconocido que «algunos marroquíes no respetan nada y donde antes había una casa ahora hay diez».

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