REPORTAJE
Una bofetada enciende Otxarkoaga
Un pequeño incidente entre un comerciante y un menor de etnia gitana altera la convivencia en el barrio bilbaíno, dividido por la presencia de "familias conflictivas"
El País, , 30-09-2007Todo empezó por una bofetada. El pasado 14 de septiembre, el propietario de una tienda del barrio bilbaíno de Otxarkoaga le dio un cachete a un menor de etnia gitana cuando se le encaró tras interpretar que había intentado llevarse una chuchería. La equivocación le costó cara. Ese día tuvo que echar la persiana antes de hora. Al lugar acudieron familiares y amigos del menor a pedir cuentas al comerciante y, finalmente, sólo la Policía Municipal ayudada por la Ertzaintza pudo atajar la trifulca y rescatar al tendero de su establecimiento.
A partir de ese episodio, el miedo, los prejuicios y los ánimos de las 12.000 familias que viven en el barrio se han tensado según pasaban los días. Hasta que el jueves más de un millar de vecinos decidieron romper el silencio de lo “políticamente correcto” para denunciar con una manifestación las “continuas amenazas” que dicen recibir por parte de “familias conflictivas”. A la protesta se sumaron los partidos políticos de la oposición, más Ezker Batua, y a ella se opusieron de forma tajante las asociaciones gitanas y de familias del barrio. Otxarkoaga es hoy un barrio dividido.
“Se les ha ido de las manos”. Óscar Vizarraga, presidente de la asociación gitana Kaler Dor Kayico, al igual que los representantes de Iniciativa Gitana, lo tiene claro. “Nadie duda de que debe mejorar la seguridad ciudadana del barrio, pero la manifestación ha criminalizado a un pueblo entero. No es justo y han manchando el nombre del barrio”, dice. Durante la manifestación del jueves, los asistentes buscaron atravesar las zonas más conflictivas. Y allí gritaron: “Traficantes, kanpora” y “Menos ayudas, más obligaciones”, y se vivieron los momentos de mayor tensión al cruzarse con personas de etnia gitana a los que se acusó de “vagos” o “traficantes”. Estos hechos que han sido valorados como “vergonzosos” tanto por las asociaciones gitanas como por parte de las principales asociaciones de vecinos de Otxarkoaga, sorprendidos de cómo una bofetada ha calentado tanto los ánimos.
Algunos han decidido no consentir más. Una nueva plataforma vecinal, creada por personas gitanas, recogerá firmas durante este fin de semana para pedir responsabilidades a los partidos políticos allí presentes. “Fue una apología directa a la violencia. Nos metieron a todos en el mismo saco. Ni todos los delincuentes del barrio son gitanos, ni hay tanto delincuente en el barrio como para realizar tanto ruido”, zanja Vizarraga, todavía escandalizado por los hechos.
Mientras tanto, en la plaza del mercado, donde continúa su actividad el comerciante que encendió la mecha con una simple bofetada, reina el silencio. “No participamos de esos montajes”, manifiesta un vecino sin detener el paso. Y es que, para muchos, todo esto ha sido un “montaje” que se les ha ido de las manos a los organizadores de la manifestación. “En este barrio siempre hemos convivido todos con todos”, aducen.
“Si quieren denunciarnos por apología de la violencia, que lo hagan; pero que sepan que lo que incita de verdad a la violencia es no saber convivir”, se defiende Antonio Basagoiti, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao. Considera que lo sucedido es el estallido “de una bomba de relojería que el Ayuntamiento tenía encima de su mesa y no ha hecho nada por evitarlo”, y afirma que la solución solo pasa por redistribuir a las familias conflictivas por el resto de barrios de Bilbao a través del alquiler social. El PSE considera necesario otras medidas más estructurales, como la regeneración urbana de la zona para evitar un mayor deterioro.
Sin embargo, los vecinos miran con recelo a los políticos. “Se han aprovechado de lo sucedido. La asociación de comerciantes ha sido presionada por ellos para que siguieran adelante con la manifestación a la que nosotros no acudimos, ni tampoco los comerciantes del mercado. Sólo se acuerdan de este barrio para lo que quieren”, sostiene Cristóbal Rivera, secretario de la Asociación de Familias de Otxarkoaga, integrada por más de mil hogares. Para ellos la solución es clara: seguir trabajando por la integración como hasta ahora. “Todos sabíamos que la situación no podía seguir así. Desde 1983 han acumulado en esta zona a las familias conflictivas, algo que dificulta mucho la convivencia”. Nadie sabe poner cifra a esas familias, como tampoco a los índices de delincuencia, pero todos reconocen que “ahí están”
“Pero en este barrio no hay navajas, ni armas. Uno puede pasear de madrugada que nadie te asalta. Lo sucedido estos días es excesivo”, insiste Rivera. Por eso, para esta asociación con más de 30 años de historia, la solución pasa por seguir solicitando mejoras urbanas. “Si la calle que rodea toda la zona contara con un mobiliario urbano mejor, estuviera saneada y con ofertas culturales de nivel, nada de esto sucedería”. Son peticiones que volverán a poner sobre la mesa el próximo 8 de octubre, cuando se reúnan en el Ayuntamiento con los concejales de Bienestar Social, Ricardo Barkala, y el de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz, acompañados por la asociación de comerciantes que convocó la manifestación y las asociaciones Iniciativa gitana y Kale Dor Kayico.
La reunión se pactó antes de la manifestación, pero ésta no se desconvocó. “Este suceso ha supuesto un paso atrás”, lamentan las asociaciones gitanas. “Todos miran ahora al pueblo gitano: ya no nos llaman gitanos, sino conflictivos”, insisten sus representantes. Sin embargo, la mayoría confía en que el paso de los días temple los ánimos y Otxarkoaga recupere el pulso habitual de un barrio de gente trabajadora, en el que todo el mundo tiene su sitio.
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