Todo un mes mejor que mil años
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 15-09-2007“E S el mejor mes del año”. Así de contundentes se muestran Lahcen Ibiki Ohdar y Mohammed Eddahmani. Los dos son de Marruecos y llevan casi cuarenta años en Gipuzkoa. Ayer se encontraron en la mezquita de Errenteria para celebrar el primer viernes del Ramadán.
Hoy es el tercer día del mes sagrado para los musulmanes, un mes de ayuno y oración, pero también de celebración, ya que recuerdan que este mes fue en el que Ala les mandó el Corán. Los fieles no escatiman en comida y se gastan hasta el doble que durante cualquier otro mes: “Es especial, gastamos más en comida, también intentamos dar limosnas y ayuda a los que lo necesitan”.
En ese espíritu enmarcan la cita que tienen a lo largo de todo el mes con niños y menores musulmanes en el templo de Errenteria: “Hacia las 20.30 horas vienen a la mezquita y les repartimos harera, una especie de sopa o cocido marroquí que los que pueden traen desde sus casas ya preparado, y té y dátiles, es muy bonito”, explica Ibiki Ohdar.
El ayuno, no poder beber ni fumar, no mentir y no mantener relaciones sexuales desde las 6.00 horas hasta las 20.30 horas durante todo el mes “no importan”. “El que tiene algún vicio, como fumar, lo pasa peor. Pero no pasamos hambre: los primeros dos días sí son un poco duros, pero después el estómago se acostumbra”, explica.
Ibiki acaba de volver de Marruecos de pasar sus vacaciones y Eddahmani también ha pasado dos meses en Tanger con su familia. Hablan con pasión del país africano, pero después de casi cuatro décadas en Euskadi y de ver crecer a hijos vascos, no se plantean volver. Ni siquiera Eddahmani, ya jubilado. Aún así, reconocen que durante este mes se acuerdan más de su tierra, donde no son sólo ellos los que viven el Ramadán.
oraciones
Más gente a la mezquita
En Gipuzkoa hay al menos unas 3.000 personas musulmanas, al margen de las que puedan estar en situación irregular, y cuentan con varias mezquitas repartidas por todo el territorio que sirven como punto de encuentro. Además de la de Errenteria, que tiene ya ocho años, hay un templo musulmán en Eibar, Zumarraga, Azkoitia y, recientemente, también en Orio.
Ibiki Ohdar y Eddahmani se reunieron ayer en el bajo de Errenteria convertido en mezquita. Consta de una gran sala, sencilla y sin demasiados complementos, y otra más pequeña reservada para las mujeres, con el suelo cubierto de alfombras. Antes de que llegue la hora de rezar, ambos se visten una túnica y se descalzan al entrar en el templo. Insisten en la importancia de la limpieza, de ponerse ropa limpia y lavarse antes de la oración, sobre todo durante este mes del Ramadán.
Igual que ellos, a la mezquita se acercan a diario algunos de los musulmanes que viven en la localidad, en Donostia o en municipios cercanos, para cumplir con alguno de los cinco rezos que deben hacer todos los días: la hora exacta en la que rezan varía unos minutos dependiendo de la salida del sol, pero estos primeros días del Ramadán lo hacen hacia las 6.10 horas, sobre las 14.00, las 17.40, las 20.20 y casi a las 22.00 horas. La mezquita se ha convertido en una especie de eje para muchos creyentes: en las calles cercanas hay varios negocios como kebabs o carnicerías musulmanas. Todo ello con la ayuda de muchos vecinos de la zona de Iztieta, ya que Ibiki reconoce en que siempre les han apoyado.
Insiste en que la mezquita está abierta “a todos, también a los que nos son musulmanes”, media hora antes y media hora después de cada oración. Aún así, la mayoría reza en su casa o en su lugar de trabajo, “pero durante el Ramadán viene más gente a la mezquita y hoy (por ayer), por ser viernes, todavía más”, explica Eddahmani. Algunos días llegan a reunirse hasta sesenta personas.
el día 27
Un noche más especial
“Una noche mejor que mil años”. Aunque todo el mes es especial, la noche del día 27 del Ramadán – “esa noche en la que Dios bajó el Corán e hizo muchas cosas” – la celebran aún más, rezando y comiendo. Igual que el último día del ayuno, ya que el Ramadán acabará con una gran fiesta el 12 de octubre.
Aunque para eso todavía falta bastante. Mientras, los musulmanes afincados en Gipuzkoa, igual que en el resto de Europa, siguen con su vida cotidiana de puertas afuera, trabajando y rezando durante las horas de sol. Las celebraciones llegan en casa o en las mezquitas, en caso de que haya alguna cerca.
(Puede haber caducado)