Un crucero español rescata en Malta a 30 inmigrantes que nadaban en alta mar
Diario Vasco, 11-08-2007Los pasajeros del crucero español Jules Verne, embarcados para conocer en una semana algunos de los puertos más bellos del Mediterráneo, tuvieron contacto directo ayer con la cara menos amable de este mar que para muchos sirve de barrera entre la miseria y la prosperidad. En unas pocas horas, el buque dio cobijo a un cayuco cargado con dos centenares de africanos y socorrió a treinta náufragos, quizá procedentes de la misma barca, que intentaban desesperadamente mantenerse a flote nadando a 80 millas de Malta.
El crucero había zarpado de Barcelona el domingo para seguir el circuito bautizado como Perlas del Mediterráneo, con escalas en Túnez, Libia, Malta y Cerdeña. Según explicaron fuentes de la compañía Vision Cruises, propietaria del barco, la tripulación avistó un cayuco abarrotado de pasajeros durante la madrugada de ayer, cuando el Jules Verne navegaba hacia Malta. En lugar de embarcar a los ‘sin papeles’, lo que habría conllevado los problemas habituales para tramitar las autorizaciones de desembarco, el capitán optó por custodiar la patera y «protegerla de las inclemencias del mar o de otras circunstancias» hasta que las autoridades se hiciesen cargo de ella. Los responsables de la naviera puntualizaron que entre los inmigrantes figuraban varios menores.
Dos horas después, cuando los guardacostas ya se habían hecho cargo del cayuco, los marineros del Jules Verne localizaron a «unos treinta náufragos» que intentaban avanzar a nado hacia la costa maltesa, aunque la distancia a tierra rondaba las 80 millas. Supuestamente, se trataba de ocupantes de la embarcación interceptada en un intento desesperado por llegar a su destino. Los tripulantes les izaron a bordo y habilitaron en cubierta un hospital de campaña ante sus «signos evidentes de cansancio y deshidratación». En un principio, las autoridades maltesas dieron permiso al crucero para arribar a puerto, pero no para desembarcar a los africanos. A media tarde, fuentes diplomáticas españolas informaron de que se había autorizado el descenso a tierra de los inmigrantes. La embajadora de España en la isla, Marta Vilardell, ordenó que personal de la legación se trasladase al muelle por si algún español precisaba asistencia.
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