Tregua en La Salut

El Mundo, JORDI RIBALAYGUE, 06-08-2007

La presencia policial mitiga los efectos de los ‘pisos patera’, que se han reducido drásticamente en Badalona Meses de sueños interrumpidos por el ruido. Esa era la cruz que cargaban los vecinos de la plaza Antonio Machado del barrio de La Salut de Badalona. Ahora, dicen dormir tranquilos.«Por suerte, ya no son habituales los jaleos», asegura Antonio, que confiesa sentirse más «seguro».


La plaza, controlada todavía mañana y tarde por una patrulla, se convirtió en el núcleo de la tensión en La Salut tras las manifestaciones del pasado febrero contra la sobreocupación de viviendas por rumanos de etnia gitana. Aunque en los corrillos se sigue criticando a los rumanos, se reconoce que la presencia de la Guardia Urbana ha sofocado las amenazas que se cernieron sobre la convivencia.


«A partir de las ocho nadie podía entrar, pero la policía los ha asustado», afirma Ricardo Córdoba, un jubilado que explica que decenas de rumanos sesteaban hasta la madrugada, bebían, defecaban y montaban peleas en el parque del poeta. Ricardo no duda en emplear el verbo grueso que aún se oye en la calle para reprender a quienes viven en los llamados pisos patera: «A la policía le deberían dar carta blanca para que los echaran a tiros».A las puertas del bar de la plaza, Juanjo rechaza esas apreciaciones: «A los rumanos ya sólo se les ve por la mañana, cuando van a buscar chatarra. Más bien habría que hablar de los que siempre han vivido aquí y empeoran el barrio».


Después de que explotase el malestar en La Salut, el Ayuntamiento acentuó el papel de los mediadores sociales y reforzó la seguridad con dotaciones policiales. «Los vecinos ya ni iban a la plaza Machado», admite el concejal de Seguridad, Ferran Falcó (CiU), quien piensa que tras la actuación policial «es un espacio más de la ciudad».


Para Falcó, La Salut atraviesa ahora «una cierta estabilidad», aunque insiste en que no es el momento de bajar la guardia: «Hay que mantener los efectivos para no recaer en la conflictividad de hace un año». Además, el Consistorio ha aprobado un plan de un millón de euros para adecentar calles del barrio y se dispone a estimular la construcción de nuevos bloques. El concejal del distrito de La Salut, Pablo Hernán (PSC), apunta que los objetivos de la legislatura son «renovar el tejido social» y combatir «la especulación con la vivienda de baja calidad» para impedir que florezcan más pisos patera.


En 2006, la Guardia Urbana detectó 90 hogares sobreocupados en el barrio de La Salut, una cifra que se ha reducido de forma drástica, de acuerdo con los datos que maneja el Ayuntamiento: de los 52 pisos patera que se hallaron en La Salut a principios de 2007 se ha pasado a tres viviendas «conflictivas». En el resto del municipio, la policía interviene para resolver otros cinco casos en el barrio de Sant Roc. En cada una de esas casas residen entre 15 y 20 personas, aunque los inquilinos varían prácticamente cada semana. Fuentes municipales estiman que unos 500 gitanos rumanos residen en Badalona, aunque en los últimos 12 meses cerca de 6.000 han pasado por la ciudad. Desde 2006, unos dos millares de los que se habían asentado se han mudado a otras poblaciones, según la Guardia Urbana.


El control de los pisos ha sido la herramienta que el Ayuntamiento ha blandido a la espera de que la nueva Ley de Vivienda conceda a los municipios más competencias para atajar el hacinamiento.Los integrantes de la unidad de convivencia de la policía local acuden a diario a los bloques donde se ha enquistado el problema para instar a los arrendados a acondicionar las viviendas; con las inspecciones, la Guardia Urbana asegura que ha logrado reconducir la situación de buena parte de los 150 hogares en que la aglomeración había encendido los ánimos.


«La conflictividad se debe a los efectos de la sobreocupación, sobre todo por la suciedad que se genera», sostiene Ferran Aguirre, quien conforma la unidad de convivencia junto a Oscar Valverde.«La mayoría de los rumanos han entendido que si se adaptaban mejoraba su bienestar, y quien no se sentía cómodo con nuestras visitas, se ha marchado», señala Valverde, que piensa que «con frecuencia los problemas se producen ahora porque los vecinos no quieren hablar para nada con los rumanos».


A la vez que Badalona se propone «no dar ni un paso atrás» en contener el fenómeno de los pisos patera, Falcó marca como objetivo «abordar con contundencia» el incivismo. En ese sentido, el Gobierno local (PSC, CiU, ERC) prepara una ordenanza para el próximo año y un nuevo plan de convivencia que se sumarán a la incorporación de 73 nuevos agentes en 2011. «En La Salut y en otros barrios hay que hablar de las actitudes de jóvenes badaloneses que no por ser autóctonos merecen menos atención», advierte el concejal.

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