Más de un millón

La Vanguardia, , 30-07-2007

En lo que va de año se ha superado ya probablemente la cifra, que figura en el padrón, señala que en el 2006 el número de inmigrantes era de 966.004. Pero esta desde enero hasta hoy, podría haberse superado ya con creces, a juzgar por las más de cien mil tarjetas que la sanidad catalana ha concedido a otros tantos nuevos usuarios.

Hasta ahora se tenía el convencimiento, como señalaba recientemente el informe anual de la Fundació Jaume Bofill, de que la llegada de inmigrantes a Catalunya se había moderado porque durante el 2006 se empadronaron 52.247 nuevos habitantes, una cifra sensiblemente inferior a los 151.058 del 2004 y los 114.853 del 2005. Pero en el ecuador de este año parece que la cifra de recién llegados vuelve a incrementarse, vista la progresión que registra el número de usuarios de la sanidad pública. Éstos previamente deberían haberse empadronado, pero los datos globales del padrón no se tendrán hasta los primeros meses del 2008.

Dados los intensos movimientos migratorios que registra Catalunya se hace difícil conocer la cifra de habitantes con exactitud, a diferencia del pasado, en que durante muchos años se mantenía estable en seis millones. Actualmente la población oscila entre los 7,1 millones de habitantes que oficialmente establece el Instituto Nacional de Estadística y los 7,4 millones que registra la sanidad catalana en función del número de usuarios. Conocer el dato con mayor exactitud, sin embargo, no sería baladí, porque es fundamental para la planificación y provisión de los servicios públicos.

Ahora que las diversas administraciones públicas están en la fase preparatoria de los presupuestos para el año próximo resulta fundamental que tengan en cuenta el nuevo aumento del número de habitantes para mantener un nivel de dotaciones adecuado en sanidad, enseñanza, transporte, seguridad y vivienda e infraestructuras de todo tipo. Hay que evitar que el crecimiento de la población comporte un deterioro de la atención pública porque ello puede agravar los déficits actuales y ser fuente de graves problemas y tensiones sociales.

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