crónica negra
Cedés falsos o drogas
Las Provincias, , 01-07-2007Son carne de cañón para las mafias de inmigración ilegal. Llegan a Valencia sin saber prácticamente hablar castellano. Buscan una oportunidad en la tierra prometida, en uno de los paraísos de Europa, en la ciudad de la Copa América y del circuito urbano de Fórmula 1.
Pero descubren que la capital del Turia también tiene un río seco, un viejo cauce con muchos puentes, un
hipemercado de la droga
situado en una zona de cañaverales y huerta, y un gran número de bandas de malhechores.
La mayoría de inmigrantes que llegan a España procedentes de países tercermundistas lo que más anhelan es conseguir un contrato de trabajo para vivir con dignidad. Sin embargo, la realidad con la que se topan es otra muy distinta.
Pocos días después de desembarcar en alguna playa del sur de España, comprueban que el edén europeo que les prometieron es sólo un espejismo. Los sueldos son miserables, la jornada dura más horas que en su país y las condiciones laborales se asemejan a las de la esclavitud medieval.
Bajo el puente de Ademuz.
Me cuenta un policía que las mafias de inmigración ilegal, esas bandas de explotadores sin escrúpulos, suelen captar a sus víctimas bajo el puente de Ademuz, en los alrededores de la Casa de la Caridad y en otros ambientes marginales de Valencia.
Les ofrecen dos medios para ganar dinero fácil: traficar con droga o vender cedés y deuvedés piratas. Y mucho de ellos deciden cruzar el umbral de la delincuencia.
Aunque el Gobierno socialista y la Generalitat Valenciana siguen velando por los derechos de este colectivo, los logros alcanzados no son suficientes.
La nueva Conselleria de Inmigración y Ciudadanía tiene mucho trabajo para apartar a estas personas de las actividades ilegales que se llevan a cabo en las calles de Valencia.
Falsificadores de tarjetas
. Otro duro golpe contra la delincuencia organizada en España. La Policía Nacional ha detenido en los últimos días a 27 personas, 21 de ellas en la provincia de Valencia, acusadas de pertenecer a una banda dedicada a falsificar tarjetas de crédito.
El grupo delictivo, que operaba en toda España, podría haber estafado más de un millón de euros. La red estaba formada por delicuentes rumanos y búlgaros que disponían de cinco talleres de falsificación, cuatro de ellos en Valencia. Entre los individuos detenidos en España se encuentra un policía rumano.
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