Desarticulada en Oviedo una red dedicada a la trata de blancas
La Voz de Galicia, , 01-07-2007Trece personas han sido detenidas por su pertenencia a una organización criminal dedicada a la trata de blancas. Lo hacían con personas captadas en Sudamérica y que se veían obligadas a ejercer la prostitución en Oviedo. La investigación, impulsada en su origen por las informaciones del grupo de policía de extranjeros de A Coruña que proporcionaron testigos protegidos, claves para la operación, duró nueve meses y tuvo su final en Asturias, el centro de operaciones de la banda.
Entre los detenidos se encuentran brasileños, colombianos y españoles que respondían a una estructura perfectamente jerarquizada, en la que se se diferenciaban captadores, transportistas, pasadores, receptores y explotadores. La cabecilla de todo el grupo responde a las iniciales de P. A. R. V., tiene 29 años y es natural de Colombia.
El destino final de este tráfico de personas remitía a la explotación sexual, ejercida en varios pisos de Oviedo. Al llegar, a las personas que inicialmente habían venido a España a trabajar de camareras o empleadas de hogar se les explicaba que habían sido engañadas, comunicándoseles sus verdaderas condiciones de trabajo. Una vez alcanzado ese punto permanecían en situación de secuestro, viviendo en condiciones de miseria y aislamiento.
En cuatro pisos ovetenses se desarrollaba la actividad, pero además la organización disponía también de un chalé en Siero (Asturias) y un apartamento en el Valle del Cali (Colombia), para el disfrute de los cabecillas y el desarrollo de su actividad. Asimismo, fueron incautados dos vehículos de gama alta, uno marca Mercedes SLK, 2.000 Kompressor y otro de la misma marca modelo modelo A 170 CDI. El primero de estos pertenecía a la mentada cabecilla del grupo, que afirmó en sus declaraciones haberlo adquirido gracias a su trabajo como empleada de hogar.
La estructura de la organización comprendía dos sociedades mercantiles con el destino de blanquear todo el capital obtenido de modo ilegal. Se estima que los ingresos de la red en efectivo superaron los 591.841 euros, al margen de las adquisiciones de inmuebles de valor millonario.
Vudú y sectarismo
Una vez sabedores del engaño, las víctimas de los explotadores estaban sometidas a una fuerte presión psicológica. Además de las condiciones de incomunicación e insalubridad, los delincuentes apelaban a otro tipo de cadenas. Así, para lograr la retención de los explotados, los delincuentes se aprovechaban de las supersticiones de éstos, realizando presuntamente rituales sectarios. En el registro de los diferentes pisos empleados por la organización se encontraron varias figuras de vudú y santería.
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