Los que llegan

En Europa está claro que esto de que somos parte de la UE les parece una anécdota

Canarias 7, Francisco Suárez Álamo Las Palmas de Gran Canaria, 20-10-2026

Vivimos semanas de repunte migratorio, con una notable llegada de hombres y mujeres en cayucos, pateras y esto sí que es nuevo en gigantescas lanchas neumáticas. El punto de partida de las primeras continúa siendo el África subsahariana, mientras que las segundas llegan preferentemente desde las costas de Marruecos y de ese limbo administrativo internacional que es el Sáhara Occidental, donde de facto manda Rabat pero que en puridad debería estar tutelado por Naciones Unidas.

Los que estudian el fenómeno migratorio ya nos han explicado que el repunte es habitual en esta época del año. Lo que antiguamente la gente de la mar conocía como meses de mareas en calma ahora ya se conoce como ‘mareas de pateras’, circunstancia que aprovechan las mafias para impulsar el tráfico de seres humanos desde la miseria en que viven hasta este Primer Mundo en el que afortunadamente nos encontramos. A esa circunstancia hay que añadir otra que explica el repunte: el mayor control en las fronteras de Ceuta y Melilla, así como en el propio Marruecos tras lo ocurrido a finales de julio, hace que esas mismas mafias busquen otras vías de salida. Y todo ello con un añadido que dispara el riesgo: cuanto más al sur en África sea el punto de partido, más larga es la travesía y mayor el riesgo de pérdidas de vidas humanas.
Dicho lo anterior, hay otro factor novedoso: los migrantes que llegan deben saber que ahora el ciclo político está cambiando, primero en el resto del continente europeo y parece que en breve en España, de manera que la suerte a la que se exponen pasa, en primer término, por quedar encerrados en Canarias como si esto fuese un penal y, a continuación, ser subidos a un avión para su devolución al punto de partida o a un país tercero que, a cambio de unos cuantos euros, acceda a ser la cárcel que Europa no quiere tener en su territorio.

Otro día hablaremos de ese eufemismo cada vez más de moda que se hace llamar ‘remigración’, pero conviene poner las cartas boca arriba y que sepamos a lo que se exponen los que llegan y también lo que va camino de sucederle a Canarias. Porque en Europa está claro que esto de que somos parte de la UE les parece una anécdota: allí miran el mapa y concluyen que reunimos las condiciones para ser ese espacio de retención de migrantes hasta su futura devolución. Lo vamos a ver en la campaña electoral en España pero, de hecho, es la senda que abrió Europa con un pacto migratorio que, en la práctica, fue una muy mala noticia para España. Avalado, no se nos olvide, por el actual Gobierno, que esa es otra…

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