El Gobierno no planea trasladar migrantes a la Península pese al malestar que causan en Ceuta

Los nuevos centros, que se están adecuando, podrían albergar a 4.000 personas

La Vanguardia, Joaquín VeraJoaquín Vera/Ceuta, 19-08-2026

Los ceutíes que, supliendo el vacío de las administraciones públicas, se han hecho cargo voluntariamente de la acogida de personas que cruzaron irregularmente a la ciudad autónoma han estallado. Pasan los días, una veintena ya, pero las autoridades siguen sin dar un espacio digno (y seguro) a miles de inmigrantes que continúan a la intemperie, pese a la promesa del Gobierno de desplegar “de forma inmediata” cuatro centros con 1.500 camas. “Si no hay una solución ya, los voluntarios no vamos a cuidar a nadie más”, avisaba ayer Hafida Mustafa, una vecina del barrio del Príncipe que lleva más de una semana custodiando la pista deportiva que se convirtió en el refugio de niñas y adolescentes que llegaron solas a la ciudad, en situación de enorme vulnerabilidad frente a la violencia sexual, la explotación o la trata. La paciencia se agota en las calles, con vecinos con sentimientos de cansancio e inseguridad e inmigrantes en condiciones infrahumanas, mientras los nuevos espacios aún no se han habilitado. Ni tienen fecha de apertura.

El Gobierno sigue firme en su plan de no realizar ni un solo trasladado de inmigrantes a la Península, pese a las palmarias dificultades para organizar todas las acogidas en Ceuta, cuyos vecinos tienen la sensación de que su ciudad es, cada vez más, es un polvorín a punto de explotar. En crisis migratorias anteriores, en Ceuta en el 2011 o en Canarias desde el 2024, el Ejecutivo siempre apeló a la solidaridad de todas las comunidades autónomas: incluso reformando la ley de Extranjería para establecer una distribución obligatoria entre territorios de menores migrantes. Ahora, con Bruselas mirando con lupa la política migratoria de España por las críticas de algunos socios comunitarios, la premisa es dar acogida en la misma ciudad autónoma mientras se avanza en las deportaciones de inmigrantes que no cumplen los requisitos legales de persecución para lograr la protección internacional, o bien proceden de un país seguro. Como es el caso de Marruecos tras la aprobación del pacto europeo de asilo. Según fuentes ministeriales, no se contempla ni el envío a un centro de internamiento de extranjeros (CIE) de los siete operativos en España. Todos están en la Península, en Algeciras el más próximo. Tal es así que la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, no descarta que la cifra de camas pueda ascender hasta las 4.000.

El reparto de menores entre comunidades autónomas también está en suspenso desde el cruce masivo. Ayer, el Ministerio del Interior informó de que se han identificado a 2.168 menores de edad en Ceuta desde el 30 de julio. Según fuentes policiales, la inmensa mayoría son marroquíes, aunque también hay un porcentaje de niños y jóvenes procedentes de Chad o Sudán, países con alta resolución positiva de protección internacional. El 15 de julio, Ceuta atendía a 213 menores. La cifra asciende ahora a 1.376: un 4.600% más de su ocupación. El Gobierno ceutí afirma que el número va a ser “mucho, mucho más elevado”. En esas que, en algún momento, deberán ser acogidas las decenas de niñas que ayer continuaban en el polideportivo del Príncipe. Los voluntarios, hastiados, no saben ni qué cifra dar sobre cuántas menores están en el recinto. Siguen sin aparecer policías o militares para resguardarlas. Las autoridades colocaron el lunes dos nuevos baños públicos portátiles. Ya tienen tres para unas 400. Sin duchas.

Hay otro numeroso grupo de adolescentes en las laderas próximas al centro de estancia temporal de inmigrantes (CETI). Entre los árboles se pierde la cuenta del número de chozas construidas que dan cobijo a hombres, pero ellas han elegido para asentarse el borde de la carretera. ¿La razón? Los furgones de antidisturbios que están apostados permanentemente en las puertas del CETI. Explican que allí, con agentes a su lado, se sienten más seguras. A unos metros se encuentra el centro de hípica, con una pista sobre la que está previsto levantar un nuevo centro. Durante la mañana de ayer no había ningún movimiento. En la explanada del Embolsamiento de la barriada de Loma Colmenar, muy próxima a la frontera, el ejército solo instaló una decena de módulos militares que llenarán el complejo temporal de urgencia y que contará con atención sanitaria y espacios protegidos para mujeres y menores.

A última hora de la tarde, los voluntarios le arrancaron la promesa a las autoridades de que las reubicaciones estaban a la vuelta de la esquina. Que tengan paciencia. “Merece la pena esperar solo un poco más”, pedían las asociaciones de la periferia a sus vecinos. “A nosotros nadie podrá darnos clases de patriotismo”, expresaron en un comunicado.

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