Las recientes muertes de migrantes a manos del ICE reviven el debate sobre el entrenamiento y las cámaras corporales
La revista ‘The Atlantic’ reporta que el agente que disparó al colombiano Joan Sebastian Durán Guerrero en Maine había sido recientemente reclutado, lo cual da nueva relevancia a las críticas por la capacitación en la expansión de la agencia
El País, , 15-07-2026Joan Sebastian Durán Guerrero, un colombiano de 26 años y padre de familia, no estaba armado ni era el objetivo del operativo. Aun así, el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que lo interceptó en una calle de Biddeford, Maine, abrió fuego y lo mató. La revista The Atlantic ha informado que el uniformado que activó su arma apenas se había incorporado a la agencia, un dato que ha vuelto a poner bajo escrutinio el entrenamiento acelerado de los nuevos reclutas incorporados al aparato de deportaciones, que ahora cuenta con unos 22.000 oficiales y que es impulsado por el presidente Donald Trump.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no ha explicado un aspecto que parece fundamental: por qué el agente consideró que Durán Guerrero representaba una amenaza que justificara el uso de fuerza letal. Si bien inicialmente aseguró que la víctima había usado su vehículo “como arma”, en un comunicado posterior la dependencia únicamente señaló que el oficial disparó su arma porque “temía por la seguridad pública”, mientras el colombiano “intentaba huir del lugar”. Algunos videos del momento que han surgido y circulado en redes sociales ponen en duda esa versión de los hechos. Asimismo, hasta ahora, el Gobierno no ha revelado la identidad del agente ni ha confirmado la información de The Atlantic.
La semana pasada, Lorenzo Salgado Araujo, un inmigrante mexicano de 52 años, murió como consecuencia de los disparos de otro agente del ICE durante una parada de tráfico en Houston, Texas. Ni el agente involucrado en ese caso ni el que mató a Durán Guerrero portaban cámaras corporales, pese a que estos dispositivos deberían formar parte del equipo de la mayoría de los policías migratorios que realizan operaciones en las calles, de acuerdo a un compromiso del DHS a raíz de la polémica de los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti en Minneapolis en enero. En los casos recientes, la ausencia de esas grabaciones dificulta reconstruir con precisión lo ocurrido, y los videos de cámaras de seguridad cercanas, con imágenes parciales, o los relatos de los testigos son las únicas piezas que hasta ahora ayudan a esclarecer lo sucedido.
Altar en memoria de Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, el 13 de julio.
Karen Warren (AP Photo/Karen Warren)
En medio de la creciente ola de cuestionamientos y protestas por estas muertes, el ICE ordenó a los agentes de su división de Operaciones de Ejecución y Deportación (ERO) suspender temporalmente las paradas de vehículos como método para detener inmigrantes, según reportes de prensa que citan a funcionarios federales. La instrucción fue sustituir esa táctica por otros métodos de localización y arresto. Las detenciones derivadas de paradas de tráfico se habían convertido en una de las principales herramientas de ERO para incrementar el número de arrestos a medida que la gente aprendió, por ejemplo, que puede negarse a abrir la puerta a agentes si no presentan una orden judicial. En los últimos meses, la Administración Trump había acelerado las detenciones, y el ICE ha llegado a realizar alrededor de 2.000 arrestos diarios.
Un tercer incidente ocurrido este martes ha intensificado las críticas sobre este tema. Un hombre de 28 años falleció tras ser atropellado por un camión con remolque mientras huía de agentes de inmigración y de otras corporaciones federales en Florida. La víctima era uno de los cuatro ocupantes de un vehículo que se detuvo en una gasolinera de St. Augustine. De acuerdo con las autoridades, cuando los agentes intentaron detenerlos, los cuatro salieron corriendo. Durante la persecución, el hombre cruzó una carretera y fue embestido por un camión de carga, lo que le provocó la muerte. Si bien el ICE no es responsable directo de esta muerte, el clima de miedo generado por las acciones de sus agentes sí flota sobre ella.
El entrenamiento cuestionado
En febrero, Ryan Schwank, exabogado del ICE y antiguo responsable de la capacitación de nuevos oficiales de deportación, confirmó públicamente lo que diversos críticos venían advirtiendo: que la formación impartida en la academia de la agencia era insuficiente. “Estoy aquí porque tengo la obligación legal de informar que el programa de capacitación obligatorio en la academia del ICE es deficiente, defectuoso y está en crisis”, declaró durante un foro organizado por dos legisladores federales.
Lo que reveló a continuación resultó aún más alarmante: “En mi primer día, recibí órdenes secretas para enseñar a los nuevos cadetes a violar la Constitución al ingresar a domicilios sin una orden judicial. Durante los últimos cinco meses, vi cómo ICE desmantelaba el programa de capacitación, eliminando 240 horas de instrucción esencial de un curso de 584 horas”. Se refería al plan de la Administración Trump para reclutar, capacitar y desplegar nuevos agentes de inmigración a un ritmo sin precedentes, con el objetivo de duplicar en apenas un año el número de agentes dedicados a las labores de arresto y deportación, hasta alcanzar unos 22.000 efectivos. En ese tiempo, los reclutas apenas debían completar un curso intensivo de 42 días.
Fotograma de un video de seguridad del momento del tiroteo contra Joan Sebastian Guerrero, en Biddeford, Maine, el 13 de julio.
Platinum Suds Laundromat/Platinu (via REUTERS)
No fue hasta junio que el DHS ordenó que los agentes de nuevo ingreso, muchos de ellos incorporados mediante el proceso de capacitación acelerada, recibieran entrenamiento adicional. A partir de ese mes, según la instrucción, los nuevos cadetes en la academia del ICE en Georgia debían completar un programa de formación de unos 71 días. No se especificó cuándo concluirá ese proceso.
“La política de capacitación va a cambiar un poco, ya que vamos a abordar el control de multitudes y a adaptarnos a las necesidades actuales”, declaró el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, durante su testimonio ante el Congreso el pasado 2 de junio. “No obstante, toda capacitación está siempre sujeta a cambios y ajustes”, agregó.
Las cámaras corporales
Tras las recientes muertes de inmigrantes en encuentros con agentes del ICE, el DHS volvió a responsabilizar a legisladores demócratas por la falta de cámaras corporales entre algunos de los agentes involucrados en tiroteos mortales. En un comunicado, la dependencia afirmó que la ausencia de estos dispositivos ocurrió “debido a los cierres gubernamentales consecutivos provocados por los demócratas”. El primero concluyó el 3 de febrero y el segundo, el 30 de abril.
Incluso antes del compromiso público de la exsecretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem de que los agentes migratorios portarían cámaras corporales, el ICE había establecido en enero de 2024, durante la Administración de Joe Biden, una política que obliga a la mayoría de sus agentes a portarlas durante “todos los aspectos de las actividades de aplicación de la ley”. Sin embargo, en la práctica, la implementación sigue siendo desigual: muchos elementos aún no las portan.
Los cambios anunciados por esta dependencia no han disipado las críticas de quienes cuestionan el uso de la fuerza por parte de los agentes migratorios. “El patrón es siempre el mismo”, dijo a CNN la congresista demócrata Sylvia García, representante de Houston, al referirse a las explicaciones ofrecidas tras los dos recientes tiroteos. “Si el ICE tiene la opción de disparar a cualquiera por motivos de seguridad pública, ¿qué significa eso?”, cuestionó la legisladora. “Si conduces a exceso de velocidad y violas las leyes de seguridad pública, ¿podrían decidir dispararte?”.
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