Literatura Salman Rushdie:

"Adoro la idea de que el arte sobrevive a la tiranía. Hoy el franquismo no existe, pero Lorca es inmortal"

Tras 'Cuchillo', sus intensas memorias sobre el atentado que casi le cuesta la vida, el escritor regresa a la ficción con 'La penúltima hora', una colección de relatos que sirve de corolario de los temas y escenarios de su vida y su obra. "No me imagino dejar de escribir"

El Mundo, Andrés Seoane, 30-01-2026

“Está un poco feo decirlo, pero estoy muy contento con este libro. Las ubicaciones, las épocas y los antecedentes literarios de las historias son muy diferentes yeso me alegra”, comparte Salman Rushdie (Bombay, 1947) al otro lado de la pantalla. Se refiere a La penúltima hora (Random House), una colección de cinco relatos que sirve de corolario que no de punto final a los grandes temas y escenarios de su vida y su obra, y que es su regreso a la ficción tras Cuchillo, sus intensas memorias sobre el atentado que casi le cuesta la vida en 2022.

“Cuando volví a escribir ficción tras terminar las memorias, lo primero que me vino a la mente fue mi época universitaria, aquellos años 60, pero no encontraba una buena historia. No quería escribir sobre el tópico de sexo, drogas y rock and roll y, además, nunca me involucré mucho con las drogas bromea, así que seguí buscando hasta dar con dos cosas interesantes”, explica. “La llegada de las mujeres a la institución tras 600 años y el maltrato que sufrieron dos grandes prohombres del King’s College por su homosexualidad, E. M. Forster, que estuvo años sin publicar, y Alan Turing, que fue sometido a castración química”. De esta mezcla de la que no desvelamos más al lector, nace “Finado”, el primer y único relato de fantasmas creado por Rushdie.

El relato “Oklahoma”, un delirio kafkiano sobre los límites de la ficción nació de dos visitas al museo y de explorar la idea de desaparición. "Una parte se me ocurrió aquí, en Nueva York en una maravillosa exposición de la Biblioteca Morgan sobre manuscritos de Kafka. Cuando tuve delante su novela inacabada América y vi que había querido titularla “El hombre que desapareció”, pense que ahí había algo", relata. La otra pata del tenebroso cuento descansa en Goya. “Pude entrar al Prado antes de que abriera el año pasado y sólo me bastó con ver tres salas: la de Las meninas, la de El Bosco y la de las Pinturas negras de Goya. Me impresióno cómo en esa época hubo de huir de la Corte por culpa de Fernando VII y pensé que la arrogancia, el autoritarismo y la persecución de los liberales de este rey, que tiene muchos imitadores hoy en día, daba a todo un toque muy contemporáneo”, reflexiona el escritor.

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