La pista se tiñó de sangre

La Razón, 23-02-2007

Fueron tan sólo unos minutos, que se hicieron eternos para la mujer de la
víctima. Los hechos se desencadenaron cuando todavía no habían despuntado
los primeros rayos de sol de 2007. Una decena de jóvenes, decidieron
concluir la Nochevieja en la pista de hielo de Alcalá, situada en la
popular plaza de Cervantes. Eran poco más de las 7 de la mañana y la
instalación a esa hora estaba cerrada. Los jóvenes penetraron en el
recinto y el guarda, un joven rumano de tan sólo 28 años de edad les llamó
la atención. Lejos de obedecer las indicaciones del vigilante, los
chavales comenzaron a insultarle, por lo que se desencadenó una riña que
se zanjó a cuchilladas. Sobre el hielo quedó tendida la víctima, mientras
su mujer pedía auxilio al ver que a su marido se le iba la vida de la
forma más cruel y absurda. Según testigos presenciales, los presuntos
agresores huyeron del lugar de los hechos tranquilamente, e incluso se
daban la vuelta para increpar y vejar con insultos racistas al herido.
Cuando los facultativos de una UVI del Summa llegaron hasta el lugar de
los hechos Ion Grancea todavía estaba vivo e intentaron hacer todo lo
posible por salvarle. Sin embargo, los esfuerzos no tuvieron recompensa.
La intensa hemorragia provocada por las heridas de arma blanca no dieron
tregua a los sanitarios que, finalmente, no pudieron hacer otra cosa que
certificar la muerte.
   

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