Se busca amiga en TikTok: así tratan las latinas migrantes de espantar la soledad en Madrid

Más de 700 mujeres forman parte de grupos de WhatsApp en los que se hacen planes para quedar con otras hispanas en la capital

El País, LUCÍA FRANCO, 22-04-2024

Eres latina y estás buscando amigas en Madrid: esta es tu señal. Así empieza uno de los videos en TikTok de Estefanía Figueroa, de 29 años, que busca atraer a mujeres hispanoamericanas que vivan en la capital a su comunidad, llamada Amigas para el Alma. Figueroa llegó de Ecuador hace cuatro años para hacer una maestría en Comunicación Política en la Universidad Complutense y, aunque asegura que establecerse en España era su meta, había algo que le faltaba. No lograba crear conexiones reales. “Me he sentido muy sola”, confiesa. Como ella, más de 700 mujeres forman parte de grupos de WhatsApp en los que se hacen planes para quedar con otras hispanas en la capital en busca de espantar la soledad.

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“Sentía la necesidad de volver a crear un círculo íntimo de amigas porque, aunque tenía algunos conocidos, no había sentido una conexión profunda con nadie desde que me mudé”, dice Figueroa. En 2022, decidió hacer un video que se volvió viral en el que hablaba sobre lo que la gente nunca le dijo cuando estaba tomando la decisión de migrar. “La realidad de hacer amigos en Madrid”, se titulaba el reel. En el video, hablaba sobre las diferencias culturales, sobre lo difícil que se vuelve con la edad hacer amigos y lo mucho que le estaba costando. “Recibí más de 600 mensajes de mujeres que se sentían identificadas conmigo”, recuerda Figueroa. Ellas también se sentían solas y no tenían amigos.

En una excursión en Miraflores de la Sierra organizada por el grupo De pasada.
En una excursión en Miraflores de la Sierra organizada por el grupo De pasada.
Al ver la acogida de la primera publicación, decidió subir un segundo video en el que proponía un encuentro para conocerse y tal vez, entre todas, hacer algún plan divertido y atreverse a conocer más la ciudad. Al final, todas tenían en común que eran latinas, mujeres, migrantes y estaban solas. Solo esa base da para empezar una conversación.

A ese primer encuentro en el parque llegaron 55 mujeres. “Ese día me cambió la vida, me dio un propósito para seguir luchando”, afirma. Ahora, forma parte de una comunidad que se reúne una vez al mes en Madrid y tiene más de 2.000 seguidores en redes sociales.

Todos los encuentros empiezan igual, rompiendo el hielo: “¿De dónde eres?”, “¿qué haces en Madrid?”, “¿cuánto tiempo llevas aquí?”. Después de estas tres preguntas, muchas de las asistentes el sábado a las 16.30 en el centro deportivo de Delicias tenían claro a quiénes les gustaría conocer un poco más. Una especie de Fist Dates versión latinas buscan amigas en Madrid.

Taller de yoga de Amigas para el Alma, en una imagen cedida por el grupo.
Taller de yoga de Amigas para el Alma, en una imagen cedida por el grupo.
Durante la siguiente hora, hicieron un taller de nutrición con expertos en el tema. “He visto que, a muchas, nos ha costado trabajo acostumbrarnos a la comida en España, aprender a incorporar los productos de aquí y a cuidar nuestra alimentación”, cuenta la organizadora. Al acabar la cita, Figueroa hizo un grupo de WhatsApp con las asistentes para que puedan seguir hablando y planear futuras quedadas.

Estas mujeres forman parte de los hispanoamericanos que llevan empujando al alza la inmigración en la región desde hace una década. De los 1,4 millones de extranjeros que vivían en la Comunidad de Madrid en 2022, el 58% de ellos habían nacido en Hispanoamérica (816.000), mientras que, en enero de 2015, representaban un 49% (561.000 de un total de 1,1 millones), según los datos de empadronamiento de la población nacida fuera de España.

La fundadora de Madrid Girls Michelle Rivas, en una foto cedida por ella.
La fundadora de Madrid Girls Michelle Rivas, en una foto cedida por ella.
Al igual que Figueroa, Michelle Rivas, de 27 años, llegó hace un año desde El Salvador a vivir a Madrid. Vino a hacer un máster y un día, aburrida de por tener con quién disfrutar de la ciudad, decidió subir un video a TikTok en el que llamaba a todas las latinas que estuvieran en Madrid a quedar para ir de brunch juntas o hacerse fotos en los rincones más lindos de la ciudad.

Ahí nace Madrid Girls, un grupo de WhatsApp que ha creado una comunidad de 300 mujeres latinas. Quedan para ir a comer, al cine y de fiesta. “He centrado el grupo solo en mujeres porque somos las que más migramos y más trabajo nos cuesta hacer amigos. Buscamos amistades genuinas”, asegura. Las mujeres del grupo tienen entre 23 y 30 años. En el mundo, la migración femenina representa el 49 % de la cifra total, según datos de Ayuda en Acción.

La soledad no deseada tiene rostro de mujer, joven y migrante. “Afecta actualmente a uno de cada cuatro jóvenes en España, el 25,5% de entre 16 y 29 años”, según datos del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada SoledadES. Además, “es más frecuente entre las mujeres jóvenes que entre los hombres de la misma edad: algo más de tres de cada 10 mujeres (31,1%) afirman sentirse solas, frente a dos de cada 10 hombres (20,2%)”. La situación empeora para los jóvenes de origen extranjero, “que tienen una probabilidad un 72,5 % mayor de sufrir soledad que los de origen español”, aseguran las conclusiones del informe.

Las fundadoras del Club de Emigrados Madrid, de izquierda a derecha Juliana Bereny y Laura Otero, en una foto cedida.
Las fundadoras del Club de Emigrados Madrid, de izquierda a derecha Juliana Bereny y Laura Otero, en una foto cedida.
Detrás de estas cifras hay historias como la de Laura Otero, de 37 años, que dejó Argentina en 2019 y ha fundado el club de Emigrados Madrid, que busca ser un lugar donde hacer amigos y sentirse parte de una red. El club tiene más de 800.000 seguidores en Instagram, un grupo de Telegram, un pódcast y hasta una newsletter en los que convocan a eventos, se ayuda a buscar piso a los recién llegados y se solucionan todo tipo de dudas sobre los trámites burocráticos. “Nos dimos cuenta de que adaptarse es más fácil si tienes un grupo de contención que entiende por lo que estás pasando como migrante”.

Quedada para ir a una exposición de arte en Palacio de Velázquez en Madrid, cedida por el grupo De Pasada.
Quedada para ir a una exposición de arte en Palacio de Velázquez en Madrid, cedida por el grupo De Pasada.
Cada mes se reúnen en diferentes bares de la capital, como el pasado viernes, que quedaron en la Sala Equis. Ahora, con el buen tiempo, han empezado a hacer planes en el Retiro. “Siempre impulsamos a la gente a no ser tímida, y si les cayó bien alguien durante el encuentro, pedirle el número para organizar otra salida”, cuenta Otero. Del grupo han salido hasta ahora compañeros de piso, novios y muchos amigos.

Otro de los grupos más populares es De Pasada, con 21.100 seguidores en redes sociales. Fue fundado por Ximena Vargas, de 29 años, en Perú, y ahora que ella se vino a hacer un máster a Madrid, opera desde aquí organizando viajes y planes entre mujeres que buscan compañía. En el grupo de WhatsApp son 120 mujeres de todas partes de Hispanoamérica. “Es un espacio seguro en donde la gente se siente cómoda para hablar de todo lo que le pasa en Madrid, contar su ruptura, buscar con quien ir a ver el atardecer al Templo de Debod hasta pedir ayuda para encontrar piso”, cuenta Vargas, que asegura que compartir su experiencia ha sido un proceso liberador.

Eventos de latinos para latinos
Es viernes y, como cada semana, en la calle Escalinata 7 se reúnen cinco mujeres de un grupo de WhatsApp para escribir, meditar y leerse el tarot. A las 18.00 entra una mujer de Guatemala seguida por dos argentinas, una de Puerto Rico y una colombiana. No tienen la misma edad, se dedican a trabajos diferentes y no se conocían hace unos meses. Nunca se habían visto, pero ahora encuentran en las otras un espacio seguro en donde compartir el inicio del fin de semana.

Entre té, galletas y mucho chisme pasan horas leyéndose lo que han escrito durante la semana. Algunas escriben por diversión, otras por pasión y para dos es su proyecto de vida. “Algún día publicaré mi primera novela”, dice Micaela mientras que empieza a leer sus adelantos a sus compañeras. Entre lectura y lectura se van contando su vida. El amor, o más bien la falta de él, ocupa la mayoría de sus conversaciones.

A las 20.00 acaba el taller y no les importa. Al final, se lo están pasando tan bien que deciden ir a tomar algo. “Es la mejor parte de mi semana”, exclama Brenda. Todas llegaron por casualidad al grupo, creen que fue una cuestión del destino y eso les ha ayudado a adaptarse más a la ciudad.

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