El M5E y la Liga ya se reparten las áreas y los cargos para gobernar

La Vanguardia, Anna Buj, , 11-05-2018

Cada minuto que pasa aparece más cercano un gobierno euroescéptico para el palacio Chigi. Las 24 horas que pidieron al jefe del Estado el líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), Luigi di Maio, y el de la Liga, Matteo Salvini, se alargarán por lo menos hasta el domingo, pero están dando sus frutos. Delegaciones de ambos partidos se reunieron ayer para negociar los detalles de un ejecutivo conjunto, y en dos días deberían comunicar al presidente de la República, Sergio Mattarella, el premier y su equipo de ministros.

“Se han hecho pasos adelante significativos sobre la composición del Ejecutivo y del premier en la óptica de una colaboración constructiva entre las partes con el objetivo de definir todo en tiempos breves”, dijeron ambos partidos en un comunicado conjunto tras un encuentro entre sus líderes por la mañana. Por la tarde, una delegación de parlamentarios y técnicos trabajaron en los puntos de sus respectivos programas que deben converger.

Salvini querría para sí mismo la cartera de Interior, mientras que Di Maio suena como ministro de Exteriores

El M5E y la Liga representan dos Italias, la del sur y la del norte, pero como movimientos políticos no están tan separados. Ambos son dirigidos por dos líderes jóvenes, pragmáticos y ambiciosos, que están preparados para ceder en puntos importantes. Para ello, dicen que la estrategia es primero estar de acuerdo en el programa, y luego en los nombres de los cargos.

Los aspectos en los que difieren más son económicos. Aunque los dos optan por una menor presencia del Estado en el día a día de los italianos, la Liga quiere bajar los impuestos con un tipo fijo de tasas, y el M5E opta por el pago de una renta de ciudadanía que costaría 14.900 millones a las arcas públicas. Sobre esto, el economista y senador de la Liga Alberto Bagnai, inspirador de la política económica de Salvini, dijo que ambos proyectos “eran compatibles” en un encuentro con los corresponsales en Roma. “Debe haber una mediación política. Se puede decir que la renta de ciudadanía puede tener un problema de cobertura, pero debemos mediar sobre todo”, aseguró Bagnai –un acérrimo contrario al euro–, que ni confirmó ni desmintió que podría formar parte del equipo de ministros.

Sobre aspectos sociales y políticos lo tendrán más fácil. No será complicado que Salvini acepte el “contrato” –así lo llaman– de los grillini para acabar con los altos sueldos de los políticos y el compromiso de una ley anticorrupción efectiva. “No puedo esconder la felicidad que siento por el hecho de que por fin podamos comenzar a ocuparnos de los problemas de Italia”, dijo Di Maio en un vídeo colgado en sus redes sociales. Salvini, que quiere pedir para sí mismo la cartera de Interior –en campaña electoral pidió repatriar a todos los inmigrantes irregulares que han llegado en los últimos cinco años–, aseguró que “la inmigración y la seguridad en los desembarcos será una parte fundamental del programa”.

Una vez haya luz verde con las bases, tocará repartirse los puestos. Para primer ministro, lo más probable es que Salvini proponga al liguista Giancarlo Giorgetti, de 51 años, que tiene una cierta estima del Quirinal. Si no, podría ser ministro de Economía. Los grillini no estarían muy de acuerdo con una figura tan política. La abogada y senadora de la Liga Giulia Bongiorno también podría ser premier o ministra de Justicia, mientras Riccardo Fraccaro, un grillino de 37 años, estaría en Desarrollo Económico. El mismo Di Maio podría quedarse Exteriores si no es premier. Sobre el equipo, Mattarella también quiere decir la suya. En un mensaje en una conferencia sobre la UE, el jefe del Estado advirtió sobre la “tentación de recurrir a fórmulas del siglo XIX para los problemas del 2000”. La pregunta es cuánta influencia tendrá el presidente a la hora de moderar las ambiciones nacionalistas de los vencedores de las elecciones.

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