Un año de pacto inhumano entre Turquía y la UE

El Periodico, , 19-03-2017

Un año y al menos 80 muertos en el Egeo después de su puesta en marcha, el acuerdo anti – migratorio entre la UE y Turquía sigue vigente a pesar de las turbulencias en la relación entre ambos socios y la frontal oposición al pacto por parte de las oenegés que cubren las necesidades de los migrantes allí donde los Estados no llegan o no quieren llegar.

Para el director del Centro Turco de Migraciones Mirekoç, Ahmet Içduygu, el acuerdo ha funcionado en algunas partes, como en términos de descenso del número de llegadas – según la UE, éstas se han reducido en un 97% – . El Gobierno turco ha sido más cuidadoso con eso (el control de sus fronteras). Sin embargo, Içduygu considera que el pacto ha funcionado mejor para la UE que para Turquía y que hay un sentimiento negativo en Turquía por la tardanza en llegar del dinero (acordado). En un contexto de distanciamiento entre Bruselas y Ankara, el experto cree que también ha habido un impacto en los propios migrantes: ahora creen que es difícil ir a Europa con la situación actual.

En lo que va de 2017, al menos dos personas han muerto ahogadas en el cruce marítimo entre Turquía y Grecia, mientras que más de 2.800 han logrado llegar a territorio heleno, según la Organización Internacional para la Migración (OIM). Pero el estancamiento en Grecia que establece para los solicitantes de asilo este nuevo sistema, con un proceso burocrático interminable debido a la falta de personal, ha provocado la muerte de varias personas más varadas en campamentos insalubres. Solo en la isla de Lesbos y solo en los últimos cinco meses, han fallecido esperando a una respuesta a su solicitud una persona de origen subsahariano por un cáncer terminal y al menos otras cinco de distintas edades, sexos y procedencias por causas relacionadas con la ausencia de sistemas apropiados de aislamiento y calefacción para combatir el invierno.

Varios motines llevados a cabo por los refugiados en los centros de detención – superados de capacidad en islas como Lesbos o Quíos y que ofrecen condiciones deplorables –  lograron que estos recintos, los conocidos Moria y Vial, funcionaran en régimen abierto y los migrantes pudieran matar las horas, días, semanas, meses (y ahora, el año) de espera a que se resuelva su solicitud de asilo también al otro lado de las vallas.

Una espera que está pasando factura. Médicos Sin Fronteras (MSF) alerta de las consecuencias de tener en el limbo a miles de inmigrantes en suelo europeo (solo en Grecia, más de 62.000, según Atenas). Esta gente ha huido de violencia extrema, tortura y guerra, y ha sobrevivido a viajes extremadamente peligrosos, asegura Jayne Grimes, psicóloga del operativo de MSF en la isla helena de Samos. Hoy, su ansiedad y depresión – continúa Grimes –  se ve agravada por la falta de información sobre su situación legal y sus precarias condiciones vitales. Están perdiendo toda esperanza de encontrar un futuro mejor y más seguro que del que huyeron. A menudo veo gente que contempla el suicidio o mutilarse.

CRECEN LOS PENSAMIENTOS SUICIDAS

Un informe publicado por la organización médica con motivo de este aniversario y que aboga por la búsqueda de soluciones alternativas apunta a un aumento de esos pensamientos suicidas tanto en Grecia como en varios países de los Balcanes. También la oenegé Save the Children señala a la fuerte presión psicológica a la que están sometidas los migrantes. Las oenegés consultadas se oponen al pacto UE – Turquía y reclaman vías seguras para evitar los malos tratos de las mafias a los refugiados y las muertes de éstos en el mar.

Desde la firma del acuerdo, Turquía ha amenazado con romper este pacto en al menos tres ocasiones, y en ninguna de las cuales se ha llegado a concretar, aunque la última vez ha sido en el momento de más tensión con un país europeo en doce meses: con el encontronazo diplomático con Holanda de mediados de marzo. Aun así, hay círculos opositores al Gobierno turco en los que se bromea con que Ankara jamás se atreverá a abrir las fronteras a los refugiados, puesto que aprovecharían para escapar muchos turcos en el punto de mira del presidente, Recep Tayyip Erdogan. El experto en migración Ahmet Içduygu insiste en que esta amenaza es solo una herramienta política para negociar porque en Ankara saben que romper el tratado no es ni práctico ni ético. Dañaría la imagen de Turquía.

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