PROYECTO SOLIDARIO

Integración blaugrana

Quince jóvenes en riesgo de exclusión hacen prácticas de mantenimiento del césped en la Ciutat Esportiva del Barça La iniciativa es fruto de un acuerdo entre Cáritas y la fundación del club

El Periodico, ROSA MARI SANZ BARCELONA , 20-05-2013

Tiene claro que es una oportunidad. Es más, él la ve como doble: por un lado hace unas prácticas remuneradas, aprende y suma currículo, que es la finalidad primera, pero por otro, asegura que está mejorando su fútbol viendo entrenos. Magistrales. Edward Riascos, colombiano de 20 años, es uno de los 15 jóvenes que desde marzo realizan pequeños arreglos en el césped de los campos de la Ciutat Esportiva Joan Gamper gracias a un acuerdo entre la Fundació FC Barcelona y Cáritas. Se trata de una alianza que impulsó el pasado año el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, con motivo de su 50º aniversario como sacerdote y que se ha renovado hasta el finales de este mes con miras a la continuidad.
La labor de estos jóvenes, remunerada con una beca de 300 euros mensuales que aporta el club, consiste en arrancar manualmente una mala hierba ( poa annua ) que daña el césped, algo que en el caso del Camp Nou no resulta grave porque se cambia cada año al acabar la temporada, lo que no ocurre con los nueve campos que hay en la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí, según cuenta el vicepresidente primero de la Fundació FC Barcelona, Ramon Pont. Tratarla con insecticida, consideran los expertos, atacaría la buena, con lo cual se ha optado por dar formación específica y a la par una tarea durante algo más de dos meses a jóvenes en exclusión, muchos de ellos, con graves problemáticas familiares.
«Si no me va bien con el fútbol, al menos habré aprendido a hacer esto» , insistía sobre su pasión Riascos, quien con lo que realmente sueña es con vivir de la pelota, como sus ídolos, los jugadores del Barça, por supuesto. «Fue el 19 de marzo» , concretaba sobre el día que vio por primera vez en persona a un futbolista azulgrana. «Era Abidal. No sé cómo explicarlo, me dio una sensación muy fuerte. Mucha emoción. Es muy especial estar aquí» . Lo contaba el pasado martes sobre el campo en el que entrena el primer equipo, un terreno que habitualmente no pisan porque cuando ellos trabajan los jugadores se preparan. Pero era un merecido día de descanso para unos cracks que pasaron la tarde noche anterior festejando la Liga con miles de barcelonistas y ellos aprovecharon para quitar poa annua y esparcir unas semillas sobre el boquete que queda sin esta hierba.
Este proyecto, que el pasado año ocupó a otros 50 jóvenes vinculados a Cáritas de 18 a 25 años, también persigue subir su autoestima, según destaca Ramon Pont, quien subraya que desde el club están muy satisfechos con esta experiencia y con el rendimiento de los chavales. Unos jóvenes que al verlos por las instalaciones parecen unos trabajadores más de la entidad, ya que se les facilita el chándal corporativo que visten otros empleados, lo que facilita su integración.
Una mujer en el grupo
En el grupo solo hay una mujer, Aroa Flores, una joven de 26 años madre de un niño de 6 y de una niña de 2. «En casa todos somos del Barça» , cuenta esta vecina de Ciutat Meridiana que lleva dos años sin otra ocupación. «Mi marido va haciendo cosas, pero lo estamos pasando muy mal. Yo desde que tuve a la cría no he vuelto a trabajar. Nunca me hubiera imaginado haciendo esto, pero está muy bien porque es un trabajo agradable y al aire libre» , explicaba. «Mi familia está muy contenta de que venga aquí, sobre todo mi niño, siempre me preguntan si he visto a los jugadores. En cuanto vea el momento , antes de irme, tengo que conseguir los autógrafos de sus ídolos, Messi y Pedrito. No sé cómo lo haré, pero mi niño no se va a quedar sin ellos» , sentencia la joven.

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