Arousa
Las pesquisas del crimen de A Pantrigueira se centran en la comunidad rumana
Un mes después del asesinato del isleño Miguel Ángel Paz Fernández, el caso sigue abierto a la espera de detenciones
La Voz de Galicia, , 14-05-2013Un mes después de que el vecino de A Illa Miguel Ángel Paz Fernández apareciese muerto en una pista del lugar de A Pantrigueira, en Vilanova, las investigaciones siguen abiertas para esclarecer las circunstancias del crimen. Aunque en un principio se habló de un ajuste de cuentas, y esa línea sigue abierta, tampoco se descartan desavenencias personales como posible móvil del crimen.
El joven de A Illa, que vivía en una casa próxima al lugar en el que apareció el cadáver, fue hallado en la mañana del miércoles 10 de abril por un operario municipal en una cuneta, semidesnudo y con un fuerte golpe en la cabeza realizado con un objeto contundente que, con toda probabilidad, le provocó al muerte al instante. La víctima vivía de alquiler en un apartamento que compartía con su pareja y con el hijo de ambos, de corta edad.
En un principio se habló de un ajuste de cuentas, ya que el isleño había tenido problemas con las drogas. De hecho, sus allegados decían que había dejado A Illa unos meses antes para apartarse de los ambientes en los que se movía. Pero tampoco se descartan desavenencias personales con su entorno más cercano, y de hecho, se investiga a la comunidad rumana de la comarca, a la que pertenecía la joven con la que convivía y que, supuestamente, estaba con la víctima la noche anterior, cuando un grupo de personas se presentó en la vivienda y se llevaron a Miguel Ángel Paz, del que ya nada se volvió a saber hasta que apareció su cadáver.
Un mes después, el caso sigue abierto, lo que no quiere decir que no haya pistas en las que sigue trabajando la Guardia Civil.
A la espera de que el crimen se pueda esclarecer en breve, de momento el caso de Miguel Ángel Paz se suma a otros supuestos ajustes de cuentas que tuvieron lugar en los últimos años en la comarca y que todavía no han sido resueltos, como el del cambadés Adolfo Chantada, tiroteado hace un par de años en el garaje de su casa, o el del bodeguero de Vilanova Luciano Núñez, asaltado en su casa por unos encapuchados que, según la víctima, solo querían robarle.
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