XAVIER GARCÍA ALBIOL Alcalde de Badalona Dice no poseer la varita mágica, pero está convencido de que marcará época. Su lema es «poner orden». Admite algún exceso verbal «puntual». Bajo el traje de dirigente, pervive el político forjado en mil polémicas

«Quiero que se marchen los que no se comporten, sean rumanos o españoles»

El Mundo, , 26-09-2011

Cumplidos los 100 días al frente del
Ayuntamiento de Badalona, Xavier
García Albiol admite que el verdadero
examen de si será capaz de moldear
a su gusto la ciudad más importante
que nunca antes el PP logró
gobernar en Cataluña empieza ahora.
Mide las palabras cuando alude a
los rumanos. La imputación por odio
racial todavía no se ha desvanecido.
Pregunta.– Ha avisado de que
detecta el riesgo de que se fragüe
un conflicto social en ciertos barrios.
¿En qué lo percibe?
Respuesta.– En el deterioro de algunas
calles. El Gobierno anterior las
olvidó mucho tiempo. Existen problemas
entre vecinos de toda la vida
con personas que han llegado en los
últimos años, con una cultura y unos
valores que, en ocasiones, chocan
con la convivencia.
P.– ¿Pero lo notamás ahora? La inmigración
llegó hace años…
R.– El riesgo no ha disminuido. Estamos
actuando con contundencia
en esas zonas. Es el caso de los locales
y los bares que hemos clausurado
y que causaban conflicto. También se
ha aumentado la presencia de la policía.
El jueves, cuando se producía el
cierre de un establecimiento, se agruparon
más de 70 personas para agradecer
la intervención.
P.– ¿No ha calentado los barrios al
afirmar, como usted ha hecho, que algunas
calles se han transformado en
guetos o comparar a los gitanos rumanos
con una plaga?
R.– Lo peor sería convertir a los
vecinos en invisibles. Correríamos el
riesgo de que partidos radicales encendieran
la convivencia. Los vecinos
de Badalona no son racistas, no
tienen problemas por la etnia o la religión
de otras personas. Los tienen
con las que no se comportan y las
que han venido a delinquir.
P.– ¿Pero asume que se ha sobrepasado
en alguna ocasión al referirse
a los inmigrantes?
R.– Tengo las ideas muy claras y no callaré sobre los problemas que
vive Badalona. En los últimos meses,
he hablado mucho con los medios
de comunicación y puede ser que
haya dicho alguna expresión puntual
que no sea la más adecuada, pero
los problemas son los que son.
P.– ¿El conflicto del que habla
puede explotar por la frustración si
no cumple las promesas?
R.– Los vecinos no esperan milagros.
Aún no hemos hecho casi nada,
pero la gente está bastante satisfecha.
Estoy convencido de que, si
hoy hubiesen elecciones, obtendríamos
uno o dos concejales más.
P.– ¿Ha dado órdenes a la Guardia
Urbana para actuar sobre las
familias gitanas rumanas?
R.– He dado instrucciones para
que se ejerza, de acuerdo a la legalidad,
la máxima presión sobre quienes generen conflictos de convivencia
e inseguridad. Y es evidente que
tenemos problemas con individuos
que son gitanos rumanos.
P.– ¿Pero hay instrucciones específicas
hacia ese colectivo?
R.– Hay órdenes específicas, de
acuerdo a la legalidad, de presionar
al máximo a quienes no se comportan.
Que algunas personas se hayan
ido corriendo al ver a la policía y los quieinspectores
de sanidad significa que
los que están al margen de la legalidad
empiezan a tenermiedo. Es una
buena señal.No es razonable que un
vecino de Badalona tenga que cumplir
con todas las normas y, en cambio,
haya algunas personas que, por
el hecho de ser de fuera, se crean
que pueden hacer lo que quieran.
P.– Pero son casos puntuales. No
se puede generalizar, ¿no?
R.– En determinados barrios, tenemos
un problema muy serio de
falta de medidas sanitarias. Es un
dato objetivo.
P.– Si en un año no se logra disminuir
la población de gitanos rumanos,
¿lo consideraría un fracaso?
R.– Mi objetivo no es reducir la población
de gitanos rumanos, sino la
de los que no se comportan. Sean rumanos
o españoles. Haré lo posible
para que se marchen los que no rectifiquen.
Si en un año no se ha empezado
a reducir, no estaré satisfecho.
P.– ¿De verdad se siente capacitado
como para prometer que va a
acabar con fenómenos como las viviendas
sobreocupadas?
R.– No me encuentro con las manos
atadas, pero no puedo acabar
sólo con un problema que afecta a
muchos municipios.No obstante, no
dudo de que habrá un antes y un
después cuando acabe la legislatura.
P.– ¿Fue un error avanzar una redada
policial en Twitter?
R.– Se han buscado tres pies al gato.
Lancé un tuit cuando empezó.No
hablé de la dirección ni del bar.
P.– Sí habló de prostitución y drogas,
y la policía no encontró ni una
cosa ni la otra…
R.– Pero hay constancia de que en
el bar existían esos problemas y el
local se cerró. Se ha querido hilar
muy fino con esta cuestión.
P.– Cuando estaba en la oposición,
criticó que había extranjeros en situación
irregular que cobraban ayudas
municipales. ¿Sabe ahora si es
cierto y cuántas personas son?
R.– Una proporción bastante más
alta de lo que representan en la ciudad.
El número exacto no lo tengo.
P.– ¿Y les ha quitado los subsidios?
R.– No se han retirado porque estamos
creando un reglamento para
priorizar a los vecinos en el acceso.

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