«Por muchos problemas que tengamos aquí, en África siempre están peor»

El Correo, FRANCISCO GÓNGORA, 23-06-2011

‘Detrás de un sueño: una familia africanista en Mozambique’ es el título de la conferencia que Enrique Gutiérrez Fraile impartirá esta tarde en el palacio de Villa Suso, a partir de las 19.30. Socio fundador de la Asociación Africanista Manuel Iradier, este médico vitoriano, en la actualidad director gerente de Osatek, recorrerá sus 20 años de cooperante, especialmente en Guinea Ecuatorial y sus últimos 15 meses en Mozambique junto a su mujer Ana Erralde y su hija de 2 años. Allí ha puesto en marcha un plan para mejorar la gestión de uno de los grandes hospitales del país, ubicado en Nampula.

- Usted siempre ha estado ligado a los proyectos de desarrollo en Cogo (Guinea Ecuatorial). ¿Por qué Mozambique esta vez?

- Una fundación del Ministerio de Sanidad había pedido médicos y enfermeras que fueran cooperantes y al mismo tiempo tuvieran conocimientos en la gestión sanitaria. Encajábamos mi mujer como enfermera y yo. Han sido 15 meses muy intensos en Nampula.

- ¿Las diferencias entre los dos países se hacen más patentes en aspectos como la sanidad?

- En este caso, las comparaciones son tremendas. En Vitoria, Santiago es referencia para 150.000 habitantes y tiene 200 médicos para unas 300 camas. Aquel centro hospitalario atiende a 4 millones de personas. Tiene 500 camas y hay 60 médicos. Faltan especialistas, planificación , formación. Hay mucho por hacer. Pero aunque los contextos son difíciles, los problemas hospitalarios son parecidos.

- ¿Hasta qué punto influyen las carencias económicas?

- Mozambique es uno de los países más pobres del mundo. Mucha gente está bajo el umbral de la pobreza. Los ricos hacen ostentación de su riqueza pero no hay clases medias. Los funcionarios se pueden pasar meses sin cobrar. Se corta la luz cada dos por tres. La desmotivación lleva a la corrupción a todos los niveles. Todo se hace a ritmo africano, es decir, despacio.

- ¿Cuál es el mayor peligro sanitario para la población?

- Como en la mayor parte de África, el paludismo o malaria y las diarreas son las principales causas de muerte. No hay vacuna, así que lo mejor es prevenir. Pero no se puede tomar profilaxis toda la vida porque es muy tóxica. Si la tratas a tiempo se cura. El problema es si el tratamiento llega tarde. En Guinea Ecuatorial el riesgo es mayor.

- ¿Con una niña pequeña, la preocupación habrá sido tremenda?

- Teníamos miedo, pero afortunadamente nuestra casa estaba preparada para evitar al mosquito. En eso hay que ser estrictos. Telas mosquiteras, repelentes al atardecer. Nosotros lo podíamos hacer.

- ¿Cómo es la adaptación de una niña tan pequeña?

- Ha sido una experiencia muy bonita. A ella le gustaba, por ejemplo, que la lleváramos como a los demás niños, envuelta en una tela y a la espalda, o imitaba a los demás niños con un cubo en la cabeza llevando agua. Es lo que se ve constantemente. Ha aprendido a hablar en portugués sus primeras palabras.

- Y habrán tenido dificultades.

- La vida en África es un continuo sobresalto. Cosas elementales que aquí no son un problema allí lo pueden ser. Puedes estar sin agua potable, sin luz, sin alimentos.

«Somos privilegiados»

- Como gestor y cooperante sabe que la crisis trae recortes para los programas de desarrollo del tercer mundo. ¿Le preocupa?

- Mucho. No podemos olvidar a África. Yo sé que si hay que recortar, los fondos de la cooperación es donde menos duele. Las pensiones o la sanidad son más importantes. Pero gastar en desarrollo es una inversión a largo plazo, aunque parezca un costo. Por muchos problemas que suframos, aquellos siempre están peor. Pertenecemos a un 20% de la población que está entre los privilegiados.

- ¿Pero aquí hay gente que lo pasa mal?

- No niego los problemas graves que tenemos, pero aún hay muchas diferencias. Este sistema vive a costa de los países pobres a los que se pagan las materias primas por precios de ganga.

- La Africanista Manuel Iradier celebra este año el centenario de la muerte del explorador vitoriano. ¿Cómo le entró a usted esa pasión por el continente negro?

- Mi familia ha vivido muy cerca de La Florida y el parque, y la estatua de Iradier estaban en nuestros juegos y correrías de niño.

- ¿Cómo están los proyectos de Cogo?

- Van muy bien porque ahora son las mujeres guineanas, formadas por nosotros, las que dirigen los proyectos. Es lo mejor que podía pasar. El desarrollo de África va a unido inseparablemente a una mayor presencia de las mujeres.

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