El rescate de la Rambla
El Ayuntamiento, con una mayor colaboración de los Mossos, convierte el paseo en su prioridad absoluta. Prostitutas y ladrones merodean por la céntrica calle, pero su presencia baja por la presión policial.
La Vanguardia, , 10-08-2010Después de un año de caminar sobre el alambre y de perder el equilibrio en reiteradas ocasiones, nadie está en condiciones de asegurarle al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, que en lo que queda de verano no se vaya a declarar un incendio en la Rambla como el que, a finales de agosto del 2009, comenzó a chamuscar las aspiraciones socialistas de revalidar una vez más su mayoría en el Ayuntamiento de Barcelona. El paseo más popular de ciudad y los dos barrios que la Rambla separa, el Raval y el Gòtic, no admiten el relajamiento, están siempre sometidos a diversas presiones: urbanísticas, económicas, sociales, turísticas, mediáticas y delictivas.
Y el pánico a que se repitan las imágenes de hace un año, cuando la acción descarada y a plena luz de las farolas de grupos de prostitutas nigerianas dio la vuelta al mundo, ha hecho que el Ayuntamiento desplegara en esta canícula la operación rescate de la Rambla.
Las instrucciones de la teniente de alcalde de Seguridad y concejal de Ciutat Vella, Assumpta Escarp, a Guardia Urbana y Mossos d´Esquadra que patrullan por la Rambla son claras: presencia disuasoria constante y presión contra la oferta y demanda de servicios sexuales. Resultado: la prostitución sigue asomando por la Rambla y las calles adyacentes, pero sin la impunidad y agresividad que escandalizaban hace un año.
La actividad parece contenida en sus tradicionales refugios de la calles Sant Ramon y Sant Pau y en la ronda Sant Antoni. Aun así, “en la Rambla sigue habiendo el problema de la prostitución”, afirmaba hace unos días la concejal de CiU en Ciutat Vella, Mercè Homs. Cierto, como siempre en la historia de esta bulliciosa arboleda, pero sin la visibilidad que tanto daño hizo a la imagen de la ciudad y a la moral colectiva de los barceloneses durante el verano del 2009.
El punto de inflexión de este año, además de la mayor atención que el gobierno municipal presta a los conflictos que se dan en la Rambla, es sin duda el papel que desempeña la policía autonómica. Los Mossos se han incorporado de lleno al patrullaje de Ciutat Vella, en general, y de la Rambla, muy en particular. Después de un 2009 muy negativo en lo que a victimización se refiere, que llevó al Ayuntamiento de Barcelona a reclamar con más fuerza y argumentos que nunca las modificaciones legales que, a medio plazo, han de permitir combatir con más eficacia el delito – y, sobre todo, el hurto continuado que protagonizan los multirreincidentes-, parece que las cosas, aún tímidamente, han comenzado a cambiar para bien
Proliferan los grupos policiales especialistas para cada conflicto
El refuerzo de la seguridad en las zonas más turísticas, con unos 400 agentes más en la calle entre urbanos y mossos, se está notando en el escaparate de la Rambla. Añádase a ello, reconocen fuentes municipales, un cambio en la actitud de jueces y fiscales, que facilita la lucha contra fenómenos como la propia prostitución callejera, la reiteración en el hurto o el trilerismo.
De la mano de Assumpta Escarp, que ha podido rematar un trabajo que ya dejó diseñado en parte la anterior concejal de Ciutat Vella, Itziar González, en los últimos meses se ha efectuado una revisión del sistema de seguridad en Ciutat Vella basada en una mayor proximidad, que hace que vecinos y comerciantes tengan y conozcan a sus policías de referencia. La responsable de Seguridad del Ayuntamiento explica que ha aumentado el patrullaje – en definitiva, el arma más efectiva-,pero también se han establecido puntos fijos, se utilizan las unidades centralizadas y se han creado o reforzado grupos especializados muy ligados a los lugares donde se detecta conflicto, como el grupo de salud pública, muy activo contra el trapicheo de droga, muy visible el año pasado en pleno día y en plena Rambla. También hay un grupo de menores y otro que combate, cada vez con una mayor colaboración judicial, las llamadas “ocupaciones delincuenciales”, aquellas que realizan individuos que entran en fincas vacías de Ciutat Vella y establecen allí un núcleo de compraventa de droga.
En la Rambla se han instalado nuevas cámaras de videovigilancia que sólo serán del todo efectivas cuando a la detección del problema le siga una reacción policial inmediata, un proceso que, según admite el Ayuntamiento, todavía no está lo suficientemente maduro. El hurto de pequeñas cantidades sigue siendo el principal problema de la Rambla en lo que a la inseguridad ciudadana se refiere, lo que ha llevado no ya sólo a la Guardia Urbana sino también a los Mossos, cada vez más implicados en la lucha contra el pequeño delito, a constituir grupos especializados en combatir esta lacra. Por lo que respecta a la prostitución callejera en la Rambla y sus proximidades, que ha habido mejora lo demuestra el hecho de que las llamadas al 092 que efectúan los ciudadanos para quejarse de esta actividad bajaron en el primer semestre del 2010 un 73%, como también lo hicieron las denuncias por ofrecer o solicitar servicios sexuales en la vía pública (un 4,2%yun 19,4%, respectivamente).
Menos prostitución en la Rambla, sí, pero no desaparición completa de las prostitutas y sus proxenetas del céntrico paseo: en los seis primeros meses del 2010, 124 denuncias por ofrecer prostitución (un 26,3% de las registradas en Ciutat Vella) y 18 por demandar servicios sexuales (el 12,4% de las del distrito) tuvieron como escenario la Rambla. En la menor presencia de prostitutas en la Rambla podrían haber influido también los dispositivos conjuntos desplegados por las fuerzas policiales, entre los que destacan las operaciones Violeta y Lagos, que permitieron detectar la explotación de menores a cargo de bandas organizadas. Más difícil está resultando a los cuerpos policiales erradicar la venta ambulante de la Rambla. El 40% de las actuaciones contra esta actividad ilegal en Ciutat Vella se efectúan en el paseo.
El incremento de las denuncias (ahora sonmás de 80 por día) ha cambiado el método de trabajo de los lateros. Primero pasaron del pack de 24 cervezas al de 6 y en la actualidad suelen manejarse con sólo una o dos latas, que esconden en lugares poco accesibles desde los que van reponiendo el género listo para vender. Esto explica que,a pesar del aumento de las denuncias de la Guardia Urbana, el número de latas decomisadas haya descendido. Los datos aportados por el Ayuntamiento de Barcelona a partir de la actuación de la Guardia Urbana señalan, por otra parte, que las denuncias interpuestas por consumo de alcohol en la vía pública en Ciutat Vella prácticamente se han doblado respecto a las del 2009. Un 21,9% de esos actos denunciados se llevan a cabo en la Rambla, lugar en el que también han aumentado las denuncias por efectuar necesidades fisiológicas en la calle. Sólo en el primer semestre de este año fueron pillados in fraganti 592 meones que dejaron su huella incívica en el paseo.
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